Publicado: Jueves, 05 Noviembre 2026

Escuchar la llamada, responder a una misión

Cada 5 de noviembre, coincidiendo con la fiesta de Todos los Santos y Beatos de la Compañía de Jesús, las comunidades y obras jesuitas están invitadas a unirse en una jornada de oración por las vocaciones a la Compañía.

Es una jornada que en los últimos años ha ido ganando presencia en la Provincia de España y que quiere recordar algo sencillo: la vocación no comienza con una decisión, sino con una llamada. Y para poder reconocerla hacen falta silencio, escucha, acompañamiento y también personas cuya forma de vivir permita a otros preguntarse por su propia vida.

Por eso, rezar por las vocaciones es pedir que haya jóvenes capaces de escuchar esa pregunta y de responder con libertad; pero también pedir que la propia Compañía sepa vivir de una manera que haga reconocible aquello a lo que invita.

La jornada se celebra, además, en la fiesta que reúne en una misma memoria a tantos hombres que, a lo largo de los siglos y en circunstancias muy distintas, encontraron su manera concreta de seguir a Jesús dentro de la Compañía. Vidas diferentes, lugares diferentes y misiones diferentes, unidas por una misma disponibilidad para ser enviados.

Una vocación abierta a la realidad

Ese vínculo entre vocación y disponibilidad está también en el corazón de 'Universales por vocación'. Ser universal no consiste únicamente en estar presente en muchos países. Tiene que ver, antes que nada, con una forma de comprender la propia vida: no como algo que uno se reserva para sí mismo, sino como algo que puede ser puesto al servicio de una misión.

La historia de muchos jesuitas está atravesada precisamente por esa disponibilidad: cambiar de lugar, aprender otra lengua, conocer otra cultura, asumir una misión inesperada o descubrir que aquello para lo que uno había imaginado su vida no era finalmente aquello a lo que era llamado.

Durante estas últimas semanas, la serie 'Universales por vocación' ha permitido escuchar a varios jesuitas contar en primera persona qué significa esa experiencia: sentirse enviados, salir hacia otros mundos y aprender a vivir y servir en culturas distintas. Sus testimonios hablan de entusiasmo y libertad, pero también de miedos, renuncias, dificultades y procesos de adaptación. En definitiva, de vidas concretas tratando de responder a una llamada.

Son solo algunas historias. En Ser Jesuita pueden encontrarse muchas más: relatos de vocación, experiencias, preguntas y caminos diferentes que ayudan a comprender qué lleva hoy a una persona a plantearse una vida en la Compañía de Jesús.

En este 5 de noviembre, la invitación es precisamente esa: rezar para que siga habiendo personas capaces de escuchar la llamada y preguntarse con libertad dónde y cómo entregar su vida; y para que quienes ya formamos parte de esta misión sepamos ayudarles a escucharla.

Entre las propuestas para esta jornada, está este texto de Dani Cuesta SJ en Ser Jesuita y esta serie, 'Testigos de Dios', en Rezandovoy. Además, queremos acercarnos a una vida que encarna de manera especialmente clara esa disponibilidad. San Luis Gonzaga entendió que entregar la vida a Dios significaba también entregarla al prójimo, especialmente a quien más sufría. Durante la epidemia que golpeó Roma en 1591, siendo todavía un joven jesuita en formación, salió al encuentro de los enfermos, los cuidó y cargó sobre sus hombros a quienes encontraba abandonados en las calles. Su vida recuerda que la vocación no se vive esperando circunstancias mejores: se concreta en el presente, allí donde la realidad reclama nuestra entrega. Este vídeo-oración nos invita a descubrir, a través de san Luis Gonzaga, qué puede significar hoy responder sin reservas a una llamada:

 

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