Publicado: Lunes, 26 Mayo 2014

Gozo y agradecimiento en los Últimos Votos de siete compañeros

Siete compañeros jesuitas pronunciaron sus Últimos Votos en la Compañía de Jesús el pasado sábado 24 de mayo, festividad de Nuestra Señora de la Strada, una advocación de la Virgen a la que los primeros jesuitas tenían mucha devoción y de la que se conserva una imagen en Roma. La ceremonia tuvo lugar por la tarde en la parroquia San Francisco Javier y San Luis Gonzaga del madrileño barrio de La Ventilla, que se quedó pequeña para acoger a los cientos de personas que acudieron a arropar a estos compañeros: Alberto Ares Mateos, Benigno Álvarez Lago, Carlos del Valle Caraballo, Daniel Villanueva Lorenzana, Fernándo Gálligo Gómez, Gauthier Malulu Lokuwe (ACE) y Pablo Veiga Fernández.

La ceremonia fue presidida por el Provincial de Castilla, Juan Antonio Guerrero y contó con la presencia de más de cincuenta jesuitas. El provincial explicó en la homilía en qué consistían estos votos y dónde se enmarcaban dentro del proceso de formación del jesuita. Así definió los votos como probaciones. Los Primeros Votos, los que te hacen entrar en la Compañía, “probaciones” de que el deseo fuerte que tienes en tu interior “viene de Dios”. Los votos del Noviciado como deseos de “vivir y morir en la Compañía”. La Tercera Probación la definió como “la escuela de los afectos” que desemboca en estos Últimos Votos. Guerrero señaló que estos votos de “pobreza, castidad y obediencia” que iban a pronunciar sus compañeros son “el elegir el modo que eligió Jesús”, para “despojados de las cosas y prioridades” acercarse a un amor más grande “que les abre a los demás”.

Tras la eucaristía los siete jesuitas pronunciaron los tres votos de pobreza, castidad y obediencia y el voto especial de obediencia al Papa, como un voto de misión al servicio de la Iglesia acerca de las Misiones. Una vez concluida la ceremonia, pronunciaron ante toda la asamblea los 5 votos simples que habitualmente se realizan en la sacristía. Y que son la promesa de: no relajar la pobreza o velar por que se mantenga lo establecido en las Constituciones de la Compañía sobre la pobreza; no ambicionar cargos de gobierno ni dentro ni fuera de la Compañía; denunciar a quien ambicionara dichos cargos de gobierno y, consultar con el P. General si aconteciera que el jesuita fuera elegido obispo.

Toda la ceremonia respiró un ambiente de gozo y agradecimiento grande, al que contribuyó el coro y las llamadas de la cultura africana que protagonizaron los familiares de Gauthier Malulu Lokuwe.

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