Publicado: Lunes, 16 Junio 2014

Un nuevo sacerdote jesuita

El arzobispo de Valladolid, Ricardo Blázquez, ordenó sacerdote al jesuita Alfonso Alonso-Lasheras (Fonfo) de 32 años de edad, el pasado sábado 14 de junio en una bonita y emotiva eucaristía  concelebrada por el provincial de España de la Compañía de Jesús, Francisco Pérez Ruiz, y el provincial de Castilla, Juan Antonio Guerrero, junto a un gran número de jesuitas. La iglesia Corazón de Jesús de Valladolid se llenó de amigos de Fonfo, representación de esas 'compañías' a las que agradeció tanto "recibido de ellas" al finalizar la eucaristía. La compañía de sus familiares, la de los miembros del equipo de rugby de El Salvador, al que perteneció en su época de estudiante, la Compañía de María, donde estudió y creció en la fe, y la Compañía de Jesús, en la que ingresó en 2004. A todos ellos, una mención especial por tanto y de tantos recibido. En sus palabras habló de la coincidencia de tres lesiones importantes con tres momentos de su vida también importantes. "Es una señal que me ha ayudado a entender lo frágil que soy", dijo. La primera le inhabilitó durante meses, periodo en el que se conoció mejor y descubrió su vocación religiosa; la segunda fue antes de los votos al finalizar el noviciado y la tercera, la que todavía hoy le mantiene sujeto a una muleta, y que coincide con la ordenación, aunque durante la ceremonia se desprendió de ella.

Antonio Allende sj fue guiando la ceremonia y explicando paso a paso los gestos y símbolos de la ordenación. Primero la imposición de manos del arzobispo de Valladolid y por los compañeros “como signo de la transmisión de la fuerza del Espíritu y la gracia necesaria para desempeñarlo debidamente”. La imposición de las vestiduras, la estola y la casulla,como símbolos de las funciones que le corresponde como sacerdote; la unción de las palmas de las manos con el crisma, como símbolo de “alegría, alimento, medicina y luz”.  Otros símbolos, como la entrega del pan y el vino en sus manos, para indicar el deber de presidir la celebración de la eucaristía, función básica del ministerio presbiteral, y el abrazo de paz, primero del arzobispo en señal de acogida como colaboradores en su ministerio, y luego de los sacerdotes que le acompañaron. El Coro de Nueve y Cuarto participó en esta eucaristía que congregó a cerca de 300 personas en la iglesia. Después, todos disfrutaron de una merienda en el patio del colegio San José.

El domingo, Fonfo celebró su primera misa en la capilla del colegio La Enseñanza, de la Compañía de María, donde cursó sus estudios y donde, según dijo, recibió la fe que hoy profesa y a la que se ha consagrado. 

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