Publicado: Miércoles, 07 Enero 2015

Ruta ignaciana de donostiarras en Madrid

Tal y como viene siendo habitual en el Colegio San Ignacio de Donostia- San Sebastián los últimos 3 años, en el puente de la Constitución y la Inmaculada un grupo de alumnos-as de 2º Bachillerato visita Madrid tras los pasos de Ignacio de Loyola, dentro del proyecto de Rutas Ignacianas que comienza en 3º ESO.

A continuación os dejamos su testimonio y algunas fotos del viaje.

Imposible explicar al 100% lo vivido estos cuatro días en Madrid con detalles, sentimientos, y emociones. Pero he aquí un intento de ello.

Nos juntamos en la estación del Norte a las 16:15 después de todo el día de clases. Unos con maletas más grandes y otros con unas más pequeñas, pero todos dispuestos a vivir la misma experiencia. Montamos en el tren con sus complicaciones para encontrar los asientos, pero en cuanto nos sentamos comenzó la aventura. Todos con nuestros libros con la esperanza de adelantar cosas para que no se nos acumulara a la vuelta, fuimos atraídos por la comida más que por los apuntes; con eso de que se movía mucho el tren y que la concentración era nula.

Cinco horas después, llegamos a la estación de Chamartín. Todos estábamos expectantes con lo que iba a venir, pero ya empezamos a tener las primeras sensaciones y emociones allí mismo: ¡Qué frío!Poniéndonos en camino hacia La Ventilla, pasamos por La Castellana, viendo las torres Kio, y muchos edificios más que no tenían nada que ver con lo que veníamos a vivir, y eso nos chocó bastante.

Finalmente, llegamos al barrio, y en efecto, no nos confundíamos, nuestra experiencia iba a ser muy austera. Conocimos a Higínio, la persona a la que agradecemos enormemente esta oportunidad, y que se ha portado más que estupendamente con nosotros. Desde allí podíamos ver el contraste entre una casa del barrio, comparado con los rascacielos de empresas multinacionales.

Nos llevaron a la casa en la que nos íbamos a quedar durante los 4 días, y la verdad es que nuestras caras lo eran todo menos de alegría e ilusión. A las 11 de la noche, aquello daba miedo, pero de todas formas nos instalamos y nos fuimos a dormir (en el suelo).

El viernes hicimos 2 actividades principales: EntreCulturas y Círculo del silencio. En la primera nos formaron sobre las injusticias que sufre el mundo y lo que podemos cambiar de él, y tres personas nos dieron un testimonio para acercarnos más a la realidad (gracias a Alberto, Luca, Celia y Juan Carlos). Después de comer un bocadillo en la puerta de una iglesia, nos dirigimos a La Ventilla de nuevo para ducharnos antes de bajar al Círculo del Silencio, y también pasamos por Pueblos Unidos a conocer qué era aquello.

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