Publicado: Lunes, 23 Febrero 2015

Bruno y Bruna, con ECCA en Guinea Bissau

Nuestro curso estaba transcurriendo con toda normalidad, tal y como lo teníamos programado. Trabajamos 10 temas de los que más sensibilización necesita la población: Paludismo, cólera, ébola, tabúes alimentarios, salud materno- infantil, alimentación saludable, entre otros.

Cuando realizamos la sensibilización para animar a las mujeres a matricularse en el curso que tanto les podía ayudar en la crianza de sus hijos y en la prevención de muchas enfermedades, conocimos a una mujer en el Barrio de Boor que llevaba consigo a dos gemelos, pequeños y aparentemente desnutridos, para que se matriculara en el curso, con la esperanza de que aprendiera a alimentarlos correctamente y sacarlos adelante.

¡¡La vida nos ha sorprendido!!. En una de las visitas de seguimiento que hacemos al alumnado para comprobar el correcto desarrollo, tanto de las clases como de las actividades prácticas después de cada tema, descubrimos que los gemelos se encontraban muy enfermos. Acompañamos a su madre al hospital y en estos días se los dos niños, con una desnutrición severa, se debaten entre la vida y la muerte. Esta es la realidad que vive nuestra gente de Guinea. Hoy mueren niños de pura hambre, mañana de una picada de mosquitos, pasado de una diarrea… 

¿Cómo va nuestro proyecto de Guinea? Bien, asumiendo toda esta realidad y permaneciendo al lado de todas estas madres cuya peor suerte es haber nacido en un país empobrecido. Cada día las personas que trabajamos en el área de cooperación de ECCA, vemos más claro que es más necesario que sigamos ahí, que demos a esas mujeres una segunda oportunidad que les posibilite aprender que otra forma de vida es posible y que cambiando sus hábitos de higiene, salud y alimentación se pueden evitar muchas muertes. 

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