Publicado: Martes, 02 Junio 2015

Romero de América: Testigo de la patria grande

El Comité Oscar Romero de Valladolid invitó ayer a Cipriano Díaz, sj a impartir una conferencia dedicada  la figura del beato. Se celebró en la Facultad de Derecho de la Universidad de Valladolid bajo el título: Romero de América. Testigo de la patria grande. El salón de Grados se llenó de gente para escuchar un recorrido “apasionado” por la vida del beato. Cipri se detuvo en su palabra ("su gran arma"), en sus gestos, en sus grandes convicciones, en su humanidad y en su libertad que todavía hoy interpelan y lo convierten en un “hombre de todos para este tiempo”.  “Ha sido declarado beato, es decir, bienaventurado o dichoso, pero los que somos dichosos somos nosotros, la comunidad cristiana, que podemos mirarnos en él”, comenzó.

Cipri explicó al principio cada uno de los términos elegidos para el título de su conferencia y así resumió el legado vivo del arzobispo salvadoreño. Romero de América “porque así empezó a llamarle la gente superando las fronteras de El Salvador”, su país natal y donde ejerció su ministerio. “Testigo de la patria grande” porque es testigo y mártir, el mismo término que identifica al que da la cara, arriesga, que da testimonio de algo hondo y profundo. Testigo por defender una causa, la defensa del otro, y poner en juego lo que uno es y lo que uno tiene. “Es mártir de la fe. Mejor, mártir de la justicia por la que peleó desde su convicciones cristianas y desde su fe”.  Y para finalizar “patria grande” por lo que dice de Romero: su país, El Salvador, entendido como un espacio padre, madre, acogedor y ancho donde caben todos. “Un espacio cargado de utopía, porque deja en nosotros la inquietud de que cualquier proyecto por bello y justo que sea siempre va estar herido y necesitado de crítica. Porque siempre descansaría en Dios”. 

La biografía desgranada de Cipri siguió el rastro del antes y después del giro que dio su vida, y de las personas que lo acompañaron, especialmente, Rutilio Grande sj, cuyo asesinato forma parte de la biografía de Óscar Romero. Finalizó la intervención con un audio de la homilía que pronunció el día antes de su asesinato, el 24 de marzo de 1980. En ella ya anunciaba su muerte con palabras de denuncia: "Cese la represión".

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