Publicado: Viernes, 04 Marzo 2016

Cristóbal Fones, en el Loyola

Con la única compañía de su guitarra, y algunas imágenes como "telón de fondo", el jesuita chileno Cristóbal Fones nos regaló el pasado jueves en el Colegio Mayor Loyola (Madrid) un par de horas para “ensanchar el espíritu". El concierto-oración que ha ofrecido el cantautor latinoamericano en su visita a Madrid tuvo, como es habitual en sus actuaciones, la magia de combinar lo sencillo con lo especial, la hondura con el humor, lo espiritual con lo cotidiano. No extraña la expectación que despierta su visita y que luego llene hasta la bandera allá donde actúa.

En una liturgia de la música, sus canciones –algunas con letra de Benjamín González Buelta sj, (como la emblemática poesía “Escojo la vida” a la que le ha puesto aún más música) o de Pedro Casaldáliga (los sonetos maravillosos “Mi cuerpo es comida” o “Paz armada” que lucen más con la potente melodía de Fones), y la interpretación personal de “Gracias a la vida” de Violeta Parra– convierten durante un rato al público en comunidad.

La colaboración de varios colegiales del Loyola en la cabina de luces y sonido, con la proyección de las letras y las imágenes de fondo, ayudó a cerrar el círculo. Y ya que se esperaba mucha gente, otros colegiales aprovecharon para sacar a la puerta el mercadillo solidario de comercio justo de ComeSano-ComeJusto, y lo vendieron casi todo.

El Colegio Mayor Loyola agradece la oportunidad que ha tenido de dar forma y lugar a este concierto único en Madrid. La visita de Cristóbal Fones a España se enmarca en la celebración de los cinco años de trabajo de Rezando voy, la plataforma online que ayuda a rezar el Evangelio de cada día a casi medio millón de personas, y con la que colabora habitualmente.

El concierto estaba organizado por el Centro Arrupe de Madrid, y enmarcado en la pastoral universitaria de la PAL de Madrid. 

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