Publicado: Viernes, 01 Abril 2016

Ayudemos a la Provincia a encarnar su intención primera

Tras una oración inicial guiada por la directora de Alboan, María del Mar Magallón, el primer Encuentro de Provincia de España ha inaugurado sus sesiones de trabajo con la charla inicial del Provincial, Francisco José Ruíz Pérez SJ, dirigida los 170 participantes que llenaban el salón Íñigo del Centro de Espiritualidad de Loyola.

El Provincial ha comenzado agradeciendo la gratuidad, el don, el sacrificio y el esfuerzo de todos los participantes para hacer posible este encuentro. Un agradecimiento dirigido muy especialmente al equipo organizador, al que la sala ha dedicado una cerrada ovación.

El Provincial ha rememorado el germen de este primer Encuentro de Provincia, que se encuentra en una intuición de la Congregación Provincial reunida el año pasado en este mismo lugar. La Congregación animó entonces al gobierno de la Provincia a hacer partícipe de lo discernido aquellos días a otras personas que sostienen la realidad apostólica de la Compañía y de la provincia: jesuitas, laicas y laicos, personas de sensibilidades y contextos pastorales diversos.

Francisco José Ruiz Pérez SJ ha fijado los objetivos del encuentro, señalando que este debería ser provechoso en dos direcciones: por una parte, debería  servir para «unirnos en un nivel profundo», ya que «nada importante saldrá adelante sin un fundamental impulso comunitario»; en segundo lugar, el encuentro ha de ayudarnos a «entender mejor cómo servir más a quienes Dios tiene en su mirada».  

La Congregación Provincial propuso un marco general para acertar con ese servicio. Ahora este encuentro ha de alcanzar «una clarificación mayor sobre cómo realizarlo». En palabras del Provincial, las llamadas de la Congregación Provincial piden de nosotros tres movimientos. En primer lugar, una reacción ante las fronteras, caracterizadas como «vacíos de amor» que generan fracturas, distancia, heridas, insolidaridad y falta de esperanza. En segundo lugar, un movimiento ante el contexto de secularización, que no ha de ser de nostalgia, sino  de «imaginar cómo transmitir la fe como un gesto de amabilidad para nuestros contemporáneos». Por último, un movimiento hacia nosotros mismos, para «cuidar lo nuclear»: nuestra vocación como religiosos jesuitas, como laicas y laicos ignaciano, como obras y proyectos ignacianos, ya que responderemos mejor a las restantes llamadas en la medida en que «Dios pueda habitarnos» y sea «Palabra escuchada y seguida». 

Francisco José Ruiz Pérez SJ ha pedido a los asistentes que ayuden a la Provincia a encarnar la intención primera de la Compañía de Jesús, que se percibe en las llamadas sobre las que se trabajará en el Encuentro, y ha concluido sus palabras mostrando su confianza en que los próximos días en Loyola «pase algo que pueda pertenecer en la memoria creyente de cada uno de nosotros».

Texto de la conferencia

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