Publicado: Martes, 22 Noviembre 2016

10 años de dar voz a las personas inmigrantes

Durante la semana pasado se han celebrado varios actos para conmemorar el aniversario de los mártires de la UCA (El Salvador). Este año, además, ha coincidido con el décimo aniversario de la Fundación Ellacuria, institución dedicada a acompañar, servir y defender a las personas migrantes en Bizkaia. Qué mejor resumen de estos eventos que el testimonio de una voluntaria salvadoreña de la Fundación, que por primera vez tomaba parte de esta conmemoración en Bilbao.

Celebrar y ser parte del décimo aniversario de la Fundación Ellacuría ha sido un regalo de experiencias emotivas. Vivir el acto en conmemoración a los mártires de la UCA junto a personas de diferentes partes del mundo, que compartían una oración, un poema o una canción para recordarles, fue único. Cada vivencia en el marco del aniversario me ha llevado a sentirme como en casa. Pues he vivido la misma celebración años atrás en mi país, El Salvador, en la universidad donde estudié y en la cual fue  rector Ignacio Ellacuría. Yla distancia en esta ocasión ha generado un sentimiento de gratitud.Me llena de alegría y satisfacción que mi proximidad a la historia de Ellacuría y su legado en El Salvador motivaran mi acercamiento a la Fundación, de la cual me siento muy afortunada de pertenecer.

En el marco de la celebración también tuve la oportunidad de asistir a la conferencia de Luis Die, quien ha investigado la obra de Ellacuría. Él compartió una reflexión de lo que Ellacuría señalaba y condenaba en El Salvador, y cómo eso podía ser aplicable al panorama actual en el Estado Español. Dicha ponencia me dejaba claro que esa justicia que Ellacuría exigía, aún es tarea pendiente tanto en El Salvador como en el Estado Español. No obstante, son sus denuncias y sus palabras las que deben seguir animando el trabajo de instituciones como la Fundación Ellacuría y de las personas que la conforman. En la fundación te sientes bienvenido/a, un/a protagonista de tu día a día. Sin duda, son un reflejo del legado de Ellacuría.

Al participar de la última de las actividades programadas por su aniversario, pude constatar que en estos diez años han formado una bonita familia multicultural, empoderada y con un compromiso: el de dignificar y dignificarse con cada acción.

Enhorabuena a la Fundación Ellacuría por su décimo aniversario, por seguir trabajando y darle voz a los sin voz, como Ignacio Ellacuría señalaba. ¡Gracias!

Blaidy Herrera – Estudiante salvadoreña y voluntaria en Fundación Ellacuria

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