Publicado: Lunes, 19 Diciembre 2016

Vigo: Confirmaciones 2016

El pasado viernes, día 16, tuvimos la ceremonia de la Confirmación de 26 alumnos de 2º de Bachillerato del Colegio ‘Apóstol Santiago’.

Presidió la celebración y les administró el Sacramento, Monseñor D. Luis Quinteiro, obispo de nuestra diócesis de Tuy-Vigo, antiguo alumno de Comillas y compañero de clase de algunos de nosotros. Como suele hacer en su homilía, tuvo palabras de afecto y elogio a la Compañía de Jesús.

Así mismo, como otros años, la ceremonia fue emotiva, familiar, vibrante y muy participada por jesuitas, padres, monitores y alumnos. Desde el nuevo director, Iván Mirón, que hizo la monición de bienvenida, el jefe de pastoral, David Viso, que dirigía el coro de alumnos, y hacía de maestro de ceremonias, como los monitores, padres y confirmandos, muy diferentes voces leían lecturas, peticiones, ofrendas o acciones de gracias.

Concelebraron los Padres Sergio García Soto, López Combarros y Moreno Muguruza. Sergio, aunque reside en Santiago, suele venir con frecuencia, para participar en diversos momentos del proceso de su preparación, especialmente, las convivencias y el retiro previo.

Como otros jesuitas de la PAL -‘plataforma de apostolado local’- de Galicia, su campo de misión son los colegios de A Coruña, Santiago y Vigo.

Tras el canto de comunión, sus monitoras Lourdes, Marta y Virginia -profesoras- y Mª Luisa -madre de familia-, les hicieron entrega de un recuerdo -emotivo y útil-: ‘El Evangelio diario’ del año que viene, con la fotografía del grupo de confirmandos en la contraportada.

Al acabar la celebración, y antes de volver a la sacristía, Don Luis quiso hacerse una fotografía con todos los participantes, así como saludar con calma y cariño tanto a éstos como a sus familias.

Gran número de ellas dio muestras de alegría y agradecimiento para el Colegio y los monitores que acompañaron su preparación.

Pedimos que el Señor, que les ha ungido con su Espíritu, les acompañe por el difícil camino de su imitación y seguimiento.

Y copiamos la carta que Sergio les dirigió, con emoción, interés y cariño, al día siguiente:

“Queridos confirmandos:

Doy muchas gracias a Dios por vosotros. Poder estar en vuestra confirmación ha sido muy especial para mí. 

Ayer, durante la celebración, no paraba de mirar vuestras caras, unas de nervios, otras de seriedad, otras un poco más sonrientes, pero lo mejor para mí es que eran todas caras conocidas y queridas. Disfruté mucho siendo testigo privilegiado de vuestra confirmación. Durante la ceremonia resonaron en mí muchas de vuestras intervenciones en el retiro último y, por supuesto, en la convivencia en la que nos conocimos. Gracias por vuestra acogida una vez más.

Os quiero seguir animando a dar pasos, a seguir buscando a este Dios de la vida que os ha regalado tanto y que no dejará de regalaros, para que también vosotros seáis regalos para otros. 

Os quiero seguir impulsando a que no dejéis de desear cambiar el mundo -os aseguro que se puede- sólo tenemos que desearlo juntos y ponernos manos a la obra juntos. 

Cuando dejéis el colegio dentro de unos meses, empezaréis una nueva etapa, ni mejor, ni peor, distinta. Y ya os dije que lo que vosotros no cuidéis se perderá. ¿Queréis que se pierda todo lo que se os ha regalado? Os animo a ser también responsables unos de otros, a cuidaros entre vosotros y a animaros a continuar en vuestro camino de fe.

Además, ya os prometí que el curso que viene no os voy a dejar tranquilos; hay muchas actividades, propuestas, y muchas más que vosotros podréis hacer, que son las más importantes; ¡no dejéis pasar este tren!

Gracias por vuestra alegría, sencillez, deseos de búsqueda; me habéis hablado mucho en estos dos encuentros que hemos tenido, de un Dios que no pierde la esperanza, de un Dios que está cerca, de un Dios que es más accesible, de un Dios que nos abraza, nos acoge y nos quiere con locura. Gracias por acercarme a Dios en estos meses.

Prometo pasarme por ahí, antes de que acabe el curso, a veros, y poder tener algún encuentro con vosotros.

Me despido, conservando vuestros rostros y vuestros nombres, y poniéndolos delante de Dios todos los días.

No olvidéis que Dios os quiere con locura.

Un abrazo cariñoso y mi oración

Sergio, S.I.”

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