Publicado: Jueves, 22 Junio 2017

Villagarcía inaugura una exposición de sus tesoros artísticos con motivo del 250 aniversario de la expulsión

El 3 de abril de 1767 es una fecha imborrable en la historia de Villagarcía de Campos. La expulsión de los jesuitas del noviciado de la Provincia de Castilla de la Compañía de Jesús marcó un antes y un después en este municipio. El cumplimento de la pragmática del rey Carlos III fue rotundo: 90 novicios y 15 padres salieron del colegio a las cinco de la mañana entre dos filas de soldados con bayoneta calada. Comenzaron un peregrinaje hacia el puerto de Santander para embarcar con destino a un lugar de acogida.  La misma escena se repitió ese mismo día y otros próximos en las 146 casas jesuíticas del imperio español afectando a 2641 religiosos en España y otros tantos en los dominios de ultramar. Los jesuitas de la Casa de Ejercicios San Luis que custodian el legado de la Colegiata hacen memoria de su historia 250 años después con la exposición ‘El colegio jesuítico de Villagarcía de Campos 1576-1767 y su proyección exterior’. La pasada semana fue inaugurada con la presencia de los representantes del Ayuntamiento de la localidad y de otros municipios compartiendo el deseo de que toda la comarca goce de una merecida proyección artística y turística. La exposición permanecerá abierta hasta el mes de octubre. En esta web se recogen los detalles de la muestra.

250 años después el recuerdo de este tiempo es posible a través de los testigos mudos que contemplaron la escena: el único edificio que se conserva de entonces, la Colegiata del SXVI, y su retablo diseñado por Juan de Herrera. Los retratos de sus fundadores Luis de Quijada y Magdalena de Ulloa, los escudos de armas, los cuadros flamencos del SXV, la batalla de Clavijo de la Escuela de Rubens o la bella escultura de Ignacio de Loyola tallada por el maestro Gregorio Fernández en torno a 1622. La exposición está instalada en tres espacios. El primero, la sala de los Fundadores, cuenta con los retratos y escudos de armas, además de una selección de un conjunto de obras artísticas destacadas que aún se conservan. El segundo espacio, la Colegiata, acoge ocho paneles explicativos, sobre la creación, trayectoria y desmantelamiento del proyecto cultural y religioso propuesto por los fundadores a san Francisco de Borja en 1570, y otro panel más amplio que detalla el itinerario de los jesuitas expulsos entre Villagarcía y el puerto de Santander. En el pasillo de la nave central, una colección de paneles sobre las Reducciones del Paraguay, destino principal de misión de los novicios de Villagarcía. Y por último, la antesala de la capilla del Noviciado se destina al recuerdo de la labor religiosa de antiguos novicios de Villagarcía (S. Alfonso Rodríguez y el Beato Bernardo de Hoyos).

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