Publicado: Martes, 03 Julio 2018

Cansados, pero no exhaustos. Ahora, tiempo de frenar

Al llegar a este final de curso, nos disponemos a recobrarnos interior y exteriormente del curso recién terminado. Este tiempo de verano nos brinda la posibilidad de parar y recuperar el modo cristiano e ignaciano en el que queremos vivir. ¡Ojalá no hayamos llegado exhaustos, sino solo cansados!

En el primer modo de llegar al final, cuando nos agotamos y terminamos exhaustos, se puede perder el horizonte que nos mueve y enredarnos en la desolación. Siempre hay que contar con medios que nos hagan medir bien las energías desde el equilibrio sano de la acción, el apoyo de la comunidad y la fuerza interior de la oración. En el segundo modo, podemos estar cansados pero agradecidos por las posibilidades que se nos han brindado en tantas ocasiones de poder servir y continuar el camino, a veces amplio y a veces estrecho. En esa fatiga del envío se puede encontrar consolación precisamente “por haber hecho lo que teníamos que hacer”.

Junto a la recuperación, necesitamos tomar distancia para encarar el futuro con perspectiva. Las tandas de Ejercicios nos acompañan con sus múltiples variedades por muchos sitios del país. Quiero señalar especialmente las tandas de la Provincia que se han puesto en marcha este año en El Puerto, Salamanca, Loyola y Manresa. No todos, jesuitas, laicas o laicos, podemos participar por la falta de espacio. Sin embargo, la iniciativa de estos días de retiro busca orar juntos entorno al envío de Jesús al modo ignaciano. La peculiaridad de estas tandas consiste en mantener un tiempo diario de conversación espiritual que nos ayude a compartir mociones y a unirnos más en la misión, tal como nos recomendaba la carta del P. General sobre el discernimiento en común (27 de septiembre de 2017). Si no podemos acudir, por el motivo que sea, sería bueno buscar otros modos comunitarios de exponer lo que somos y sentimos ante los demás y ante el Señor. El hablar de nuestro interior podrá ayudar a una mayor visión de la Provincia, de la Compañía y de la Iglesia que nos unirá más y nos fortalecerá para encarar todo lo que pueda venir por delante.

 Os deseo un buen verano con verdadero descanso, apertura a otros y profundidad interior con el Señor.

Antonio España, SJ

ver +