Publicado: Jueves, 08 Octubre 2026

Bendecir el futuro

Al adentrarnos ya de lleno en el curso, parece que la realidad está llegando al punto de efervescencia en un tiempo récord. La situación de Ceuta nos está sobrecogiendo, y está probando no solo las costuras de la democracia, sino también nuestra percepción -como sociedad- hacia el diferente, hacia lo diferente. La polémica sobre la vivienda es la punta del iceberg del drama que supone para mucha gente el hecho de no poder disponer de un lugar digno para vivir. El medio ambiente también ha mostrado (especialmente estos días pasados en Cataluña) la imprevisibilidad a la que estamos sometidos. Y, por si fuera poco, nos adentramos de forma inminente en un periodo electoral que no hará sino tensar más las posiciones ante muchos temas clave que afectan nuestras vidas.

Y la pregunta emerge de forma cuasi espontánea: ¿dónde encontrar al Señor en todo esto? Y me parece que hay una llamada de Dios a verlo presente precisamente ahí, en el suceder del tiempo, en la lógica (a veces paradójica) de la historia. Porque no forma parte de una mirada de la realidad en entregarnos a lógicas derrotistas o apocalípticas. No podemos secuestrar la esperanza de los demás ni tampoco permitir que nada ni nadie secuestre nuestra capacidad de esperar. Porque, en muchos casos, es lo único que tenemos. 

Dios nos invita a bendecir el futuro, a abrirlo a la posibilidad de Dios. De hecho, Arrupe lo definía con una frase bien bonita: “por el presente, amén; por el futuro, aleluya”. Que el Señor nos conceda el don de no apagar la pequeña llama de esperanza que el Espíritu siembra en nuestros corazones.

P. Enric Puiggròs SJ

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