Publicado: Miércoles, 04 Noviembre 2026

Una tragedia que sobrecoge

Al acercarnos al inicio de mes de noviembre (con el consiguiente recuerdo de las palabras de inicio de mes), tenía previsto poder comentar algo sobre la Jornada por las Vocaciones de este día 5. Conviene perseverar en alimentar este deseo de que el Señor siga llamando a jóvenes a seguirlo en la Compañía, y os animo a ello.

Pero hace una semana, un terrible accidente golpeó nuestras vidas. El impacto salvaje de un tren contra otro es, de por sí, tremendo. Y vaya por delante mi oración por todas las personas que han perdido un ser querido en este terrible suceso. Pero me siento sobrecogido por el impacto de una desgracia en nuestro interior. Por cómo, en un instante, tu propia vida puede verse puesta del revés, sin apenas tú buscarlo ni provocarlo.

Parece abrirse un agujero negro debajo de nuestros pies, pues hay situaciones que nos hacen sentir hasta dónde nuestra fragilidad como seres humanos se manifiesta en toda amplitud.

Y, aunque el sobrecogimiento pervive, como siguen presentes por algún tiempo las imágenes o las lesiones en aquellas personas que han sobrevivido, también emerge un deseo de vivir, de aprovechar hasta la última gota del presente, de los infinitos detalles del cada día que Dios nos pone a nuestro alcance.

Y sólo nos queda asumir el contraste entre estas dos experiencias. Y abrirnos al silencio, sin querer entender.

P. Enric Puiggròs SJ

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