Publicado: Miércoles, 02 Octubre 2019

Sal Terrae: La opinión pública

Vivimos en una sociedad donde hay opiniones para todo y sobre todo, a veces con fundamento y muchas veces sin él. Parece que la «voz del pueblo» se ha convertido en la guía en muchos ámbitos de la vida. La estadística, las tendencias, las opiniones de los influencer y el descrédito de la verdad objetiva, sustituida con aplomo por la posverdad, se convierten en la guía utilizada para tomar decisiones, plantear los temas en la agenda pública y definir lo que es y no es importante. Esta situación no deja de ser interesante, y más en una sociedad que en las últimas décadas ha ido viendo cómo los medios de comunicación multiplicaban las posibilidades de expresar su opinión a muchas personas que en otros contextos hubieran tenido que permanecer en el anonimato. ¿Es la opinión pública el nuevo oráculo de las sociedades de la comunicación? ¿Qué posibilidades abre y qué límites encierra? Para estudiar el tema la revista SAL TERRAE ha convocado a cuatro especialistas. Los dos primeros se ocupan de la opinión pública en general y los otros dos de la opinión pública en la Iglesia.

En primer lugar, José Manuel Burgueño expone cómo la revolución digital está dando a los influencers de la red y los trending topics de Twitter o Youtube progresivamente el relevo de los clásicos líderes de opinión de los medios de comunicación y las encuestas. Marcan las agendas, aportan los criterios para las tomas de decisiones y ponen un tema de actualidad o lo condenan a la opacidad.

Xabier Riezu, aborda la cuestión de la manipulación de la opinión pública, algo que no es nuevo. Pues las nuevas tecnologías y la ingente cantidad de datos disponibles no han hecho más que aumentar el rendimiento de métodos que desde hace siglos se emplean para moldear el pensamiento, el debate, las aspiraciones y deseos de las personas.

Pedro Miguel Lamet, S.J. se centra en la opinión pública en la Iglesia, cuya necesidad ya fue defendida por el papa Pío XII. Pero que suele oscilar, en una continua tensión, entre su proclamación teórica y su realización en la práctica. La descentralización del papa Francisco y su postura ante la Prensa e incluso su actitud frente algunas calumnias contra su persona están haciendo emerger una nueva comunicación que tiene sus raíces y fundamento teológico en la “comunidad” y la “comunión”.

José Beltrán Aragoneses propone cuál ha de ser la actitud actual de la Iglesia, que durante siglos ha sido líder en materia comunicativa. Los cambios ocurridos en los temas de comunicación en la sociedad la han convertido en una institución entre otras que debe buscar su lugar para que el anuncio de la Buena Noticia se abra paso entre el resto de agentes sociales.

Finalmente, dentro de la serie dedicada a las mujeres y la misión de la Iglesia Raquel Pérez Sanjuán aborda la cuestión de la participación de las mujeres en el gobierno de la Iglesia. Pues los laicos, y por tanto las mujeres, pueden ser llamados a desempeñar oficios que suponen participar en el gobierno de la Iglesia. Sin embargo, la clave no estaría tanto en cuántas mujeres ejercen de facto cargos de gobierno, sino en si realmente es posible aportar un estilo distinto de gobierno en una Iglesia que es jerárquica y, a la vez, sinodal. La distinción entre el proceso de elaboración de la decisión y la toma de decisión, y su posible expresión a través de instrumentos jurídicos como la consulta, la deliberación y la colegialidad, parecen abrir a la participación y la corresponsabilidad un amplio horizonte, en gran parte aún por explorar.

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