Publicado: Viernes, 03 Abril 2020

Sal Terrae: La misión intelectual de la Iglesia

Toda la misión de la Iglesia es un servicio o diakonía, tanto al Pueblo de Dios como al conjunto de la sociedad. El prestigio de lo intelectual, propio de otras épocas, declina en nuestros días, más tendentes a lo inmediato, urgente, práctico o utilitario y que no cueste mucho esfuerzo. Incluso en el interior de la propia Iglesia, al menos en la española, se puede estar asistiendo a un desplome cultural y a una pérdida de autoridad moral en el diálogo, - por supuesto, en plano de igualdad - con los diferentes saberes sobre lo humano y la ciencia en general. El presente número de Sal Terrae quiere ser una modesta contribución a ese inamisible servicio al que está llamada siempre la comunidad cristiana.

Para ello Juan José García Norro se pregunta por el papel que ha de desempeñar el intelectual cristiano en las sociedades pluralistas. Une vida intelectual y profetismo dado que es necesario poner el trabajo intelectual al servicio de la trasformación de la sociedad en favor de los más desfavorecidos.

Jorge Úbeda Gómez analiza los desafíos intelectuales a los que debe hacer frente la presencia cristiana en la sociedad global, plural y compleja en la que vivimos. Repasa para ello las seis ágoras en las que se está fraguando el presente y futuro de la humanidad.

Enrique Sanz Giménez-Rico recuerda tres figuras señeras de la intelectual cristiana – el apóstol Pablo de Tarso, el Cardenal Martini y el teólogo Olegario González de Cardedal – para que su ejemplo anime a los responsables de las facultades de teología y centros teológicos a afrontar con valentía las dificultades y frenos que actualmente existen para que la Iglesia sirva, también intelectualmente, al pueblo de Dios y al conjunto de la sociedad.

Pedro Rodríguez Panizo sugiere que, para responder a la crisis de credibilidad de la fe cristiana en las sociedades europeas, ha de unirse a la pasión infinita por Dios, el cultivo de la inteligencia pues la vida espiritual es un todo hecho de oración, reflexión y amor al prójimo.

Finalmente, dentro de la serie dedicada a los Diez Mandamientos, Antonio García Rubio opta por recuperar un domingo contracultural de sosiego, un domingo no sólo de ir a misa y descansar, sino del renacer de una mentalidad nueva y de sentarse en la mesa con pobres, pecadores e incrédulos. El domingo se liga a la liberación y se recupera como día para la libertad, la paz, el cuidado de la naturaleza, la contemplación y el diálogo con la espiritualidad cultural y las diversidades.

Más información

ver +