Publicado: Lunes, 20 Diciembre 2021

Revista Manresa: El discernimiento

En este año ignaciano en que recordamos la conversión del hidalgo Íñigo López de Loyola no podía faltar una reflexión de nuestra revista sobre el discernimiento espiritual, que nuestro santo vincula a su decisión de cambio radical de vida en el verano de 1521, donde experimentó variedades notables en su espíritu y pensamientos [Au 99].

El discernimiento espiritual, de cuya aplicación práctica Ignacio de Loyola es sin duda un maestro, tiene una larga tradición en la espiritualidad cristiana. Recogemos una aportación de esa larga tradición en la figura del Maestro Eckhart, hijo (y padre) de una tradición distinta de la ignaciana, pero testigo de que el discernimiento (con la terminología ignaciana o con otras formulaciones) atraviesa toda la espiritualidad cristiana.

En otros artículos afrontamos temas transversales del discernimiento ignaciano. Los conceptos claves del discernimiento ignaciano son la consolación y la desolación [Ej 316-317]. Y para entender qué son (y qué no son) conviene ponerlos en relación con los fenómenos naturales de la alegría y la tristeza, lo que hacen respectivamente los artículos de Josep Giménez y Pedro Mendoza, diferenciando la moción propiamente espiritual de sus posibles connotaciones o semejanzas con fenómenos psíquicos habituales en el vivir humano.

Otra característica del discernimiento ignaciano es el tipo de discernimiento notablemente fino más propio de la Segunda semana, cuando el mal espíritu ya no tienta ordinariamente de modo abierto y directo, sino con “razones aparentes, sutilezas y asiduas falacias” [Ej 329]. Es el tema que aborda Rufino Meana en su aportación interdisciplinar, que pone en diálogo a Ignacio con los procesos psíquicos que intervienen en la actividad psicoterapéutica. Pero el discernimiento ignaciano, en la mayoría de los casos, lleva a alguna decisión, como a Ignacio mismo le llevó hace 500 años al cambio radical de vida. Un especialista en la elección ignaciana, Cristian Peralta, nos recuerda la conexión entre discernimiento y elección, justo en medio de una cultura contemporánea que dificulta en muchos modos la toma de decisiones a cualquier cristiano.

El número continúa con dos aplicaciones prácticas del discernimiento: el discernimiento en común en pequeños grupos que firma el jesuita belga Franck Janin, aportación metodológica sumamente concreta y clara. Y con una aplicación del discernimiento a un grupo especialmente importante para todo ser humano: la familia. El discernimiento cristiano no es algo inicialmente pensado solo para los monjes que viven en la soledad del desierto, ni para consagrados y consagradas con una forma de vida un tanto especial; el discernimiento forma parte de la entraña del evangelio y se puede y debe aplicar a los distintos ámbitos del vivir humano, también laical y, especialmente, a uno tan significativo como es la familia. La experiencia de Fernando Vidal en este campo nos ofrece una invitación y una posibilidad para este discernimiento comunitario en familia.

Cierran el número las habituales secciones de Ayudas para dar Ejercicios, que como en números anteriores están elaboradas por el Grupo de Itinerarios y por Magis, y Semblanzas, que este número dedica a uno de los grandes de la espiritualidad ignaciana de Centroeuropa, el jesuita alemán Erich Przywara. Como es habitual, incluimos los índices del año 2021.

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