Publicado: Jueves, 03 Febrero 2022

Sal Terrae: La Providencia divina

En épocas no muy lejanas, los creyentes vivían con gran intensidad la idea de la providencia divina, muchas veces hasta el extremo de un providencialismo cercano a la superstición. Hoy, por el contrario, apenas se encuentra esta idea en el pensamiento religioso. Pero la tradición bíblica da testimonio de un Dios providente y salvador, que actúa en la vida de los hombres y se preocupa hasta de sus cosas más pequeñas. El presente número de SAL TERRAE quiere aportar algo de luz para recuperar una mejor intelección y vivencia de este aspecto importante de la fe cristiana.

Para ello Pedro Rodríguez Panizo aborda los temas de la providencia y el destino en relación con la condición activa del Misterio, que el hombre religioso vive como una presencia viva y actuante. El siglo-eje supuso en la historia de la humanidad un salto cualitativo que posibilitó considerar ambos aspectos de una forma nueva y personal.

Marta García Fernández aborda el tema de la providencia de Dios en la Sagrada Escritura. Esta experiencia religiosa se basa en la vivencia de un amor de Dios estable y constante que nos permite afrontar el camino de la vida con confianza. Dicha vivencia provoca tres efectos: la percepción de que toda nuestra vida tiene un sentido y todo concurre para su desarrollo; la no necesidad de vivir protegiéndose y, por tanto, asumir la desnudez y la vulnerabilidad; y, por último, la apertura a una “fraternidad subversiva” como una forma con la que Dios nos cuida. 

Santiago García Mourelo propone que una reflexión sobre la providencia divina necesita de tres precauciones: una correcta imagen de Dios, una relación con él en términos de fe y adoración, y la adecuada mediación racional para dar cuenta de las relaciones de Dios con el mundo, la historia y el ser humano.

Finalmente, José María Pérez-Soba Díez del Corral ofrece una serie de reflexiones pastorales para vivir la fe en un Dios providente en la actualidad. Es una profecía de gratuidad y esperanza frente a dos corrientes culturales: el deseo de control que subyace en la fe en la técnica o en el pensamiento mágico, y la sensación cultural de desencanto, de vivir un ‘tiempo que resta’, que lleva a refugiarse en el escepticismo individualista.

Por último, dentro de la serie dedicada este año al Camino de Santiago Leo A. Sardi presenta la peregrinación como una práctica religiosa de la fe cristiana. El artículo pretende convencer a los lectores de mantener, enriquecer y continuar con esta práctica, aprendiendo del espíritu de búsqueda y del “grande ánimo y liberalidad” ignacianos para poder vivir en un mundo caracterizado por circunstancias inesperadas y por nuevos desafíos.

ver +