Semblanza del P. Antonio Torres Fernández, SJ
El nombre de Antonio Torres significa para mí y para todos los que lo trataron fidelidad, humildad y trabajo. Yo lo conocí antes de entrar en la Compañía, al final de los años cuarenta del siglo pasado. Había terminado su carrera universitaria con los más grandes honores que se pueden conseguir: premio final de carrera y premio Menéndez Pelayo. Por consejo del P. Juan Leal y acuerdo con el Sr. Obispo de Guadix, D. Rafael Álvarez Lara, entró en el seminario Mayor de San Torcuato para hacer los estudios eclesiásticos, ordenarse de sacerdote y entrar después en la Compañía de Jesús. Él, a pesar de tener una buena formación filosófica, quería hacer los estudios de Filosofía como los demás alumnos. A duras penas conseguimos que se redujeran a dos años. Yo lo tuve de alumno en sus primeros estudios de Lógica. Después estudió cuatro años de Teología y se ordenó de sacerdote. Terminados los estudios en Roma, pasó un año de servicio a la Diócesis de Guadix, según se convino con el Sr. Obispo. Y después entro en la Compañía de Jesús.