Semblanza del P. Esteban Gutiérrez Fuente SJ
Desde las orillas del cuérnago, que atravesaba la huerta de Carrión de los Condes en septiembre de 1951 hemos venido caminando, llevando con ilusión y cierta aventura los diversos puntos que la vida nos ha deparado.
Nació Esteban Gutiérrez Fuente en Santander el 19 de abril de 1.937, hijo de Esteban y Valentina; él, empleado del Banco de España y ella, ama de casa. Tuvieron otros dos hijos una niña Rosa, y otro varón Juan Ignacio, que entró también en la Compañía y más adelante lo dejó.
Esteban se encontró con los jesuitas a través de la Congregación de los Kostkas y de esta se fue a Carrión en el curso 1950-51. Desarrolló sus talentos , aprovechó en Literatura y en escribir con buen gusto, cosa que le lleno durante toda la vida, siendo profesor de esa materia. El rostro de Dios se le hizo presente entre los necesitados y siempre supo aunar humildad con lo sencillo.En septiembre del año 1.956 entra en el Noviciado de Salamanca en la Provincia de León, admitido por el P. Cabreros. Deportista sus grandes paseos se dedicaban a recorrer Salamanca disfrutando de su arte y sus piedras doradas.
Sus votos en el año 1.958 y su pase al Juniorado, donde sus actuaciones en obras teatrales le caracterizaban: En Doce Hombres sin piedad.
Volvió a su querido Santander y estudia la Filosofía en Comillas y luego se va a Logroño de Magisterio dos años, que le iniciaron en la Lengua castellana a los peques, comienzo de un camino que luego en Cristo Rey, en Burgos y en Santander llenarían su gran afición a la lectura y a la literatura moderna.
Tuvo un año sabático que aprovechó en Madrid para reciclarse en Teología y sacar la licenciatura.
La venida a Santander se debió a la enfermedad de su madre, que la acompañó durante varios años hasta el final de su vida con un cariño y una atención filial extraordinaria. Fue también ministro de la Comunidad y se esmeró en la atención hasta llegar a detalles con los enfermos y los que lo necesitaban. Esteban fiel a lo que se le encargaba fue un hombre a lo largo de los años de Colegio sencillo y trabajador. Su Misa dominical bien cimentada y basada en la explicación bíblica que colocaba al pueblo en lo providente del Antiguo testamento y en el mesianismo del Evangelio. Precisamente fue en la Misa donde se descubrió su enfermedad al dejar la consagración del vino alguna vez y realizarla al decírselo.
De sus apuntes llamaba la atención la sencillez y el despego de la cosas de Jesús y siempre ahondó por esa línea de lo sencillo y la ayuda a los necesitados. Lo demostró en la época de Cristo Rey donde intercedió por los muchachos mayores del internado para que su alimentación fuera algo más real. Siempre en este sentido no llamaba la atención pero era sobrio y bueno y preocupado por los demás. Sus años con su madre le llevaron a ver el rostro de Dios en el que sufre y se le veía buenos ratos ante el Sagrario y la Virgen.
Al ir perdiendo su cabeza una de las veces que le visite en Salamanca, llevaba yo una revista de los Antiguos Alumnos de Carrión y tenía en la contraportada la Virgen de la huerta y enseñándosela se sonrió y me dio un abrazo diciendo: ES NUESTRA MADRE. Creo que es el mejor colofón para esta nota necrológica del P. Esteban
Gutiérrez Fuente.
DESCANSE EN PAZ
Pablo de León Llamazares
Santander, 16 octubre 2017