Semblanza del P. Ángel Cuesta Ramos SJ

La Prensa calificó de multitudinaria la misa exequial celebrada en nuestra iglesia el día 25. No se equivocaba tanta tristeza, tanta gente, ni el estruendo de los aplausos al final del himno a la Virgen y mientras el ataúd se abría paso entre el gentío.

La prensa se ocupó varios días de él: «El P. Ángel Cuesta: nos quedamos sin referente». «El P. Ángel Cuesta: pasión y entrega». «El P. Ángel Cuesta un hombre para los demás». «El P. Ángel Cuesta, un Genio». «El P. Ángel Cuesta nos marcó el camino». «El enrollado P. Ángel Cuesta”. «Emoción colegial en la despedida de Pachi Cuesta, entrenador del amar y servir». «P. Ángel Cuesta .Gracias». «Pachi puntal de la comunidad jesuita y fundador de Gijón-Baloncesto».

El Padre Ángel Cuesta Ramos ha vivido 50 años en Gijón. En Gijón no conocen al P. Ángel Cuesta.

-¡Ah! ¡Pachi!

-En la Eucaristía, presidida por su sobrino, el P. José Peña Cuesta, sacerdote Paúl, en las palabras de saludo y despedida, en la homilía, en los discursos de homenaje con los que terminó la ceremonia, se dijo Pachi. En el responso final colocamos en las manos de Dios el alma de Pachi.

Pachi era un mote que él asumió con alegría. La historia es así. Pachi, apasionado e inmediato en todo era (es, no hay duda) hincha absoluto del Real Madrid, en el que jugaba entre los años 50 y 60 un defensa contundente llamado Pachín. Ángel, que jugaba en el mismo puesto, no era menos feroz; le pusieron el mismo nombre, que poco a poco fue perdiendo el acento y la “n” final. Pero su pasión deportiva era el baloncesto. Tenía el título de Entrenador oficial, expedido por Federación Nacional de Baloncesto. La cancha fue uno de los lugares privilegiados en los que ejerció su oficio de formador en libertad y cristianismo. No solo allí. Sus antiguos alumnos agradecen precisamente este tipo de formación recibido en sus clases de griego y latín y en los campamentos. Los muchos testimonios mejorarán mis palabras.

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