Semblanza del P. Josep Lluís Corrons Graells SJ

Homilía en el funeral del P. Josep Lluís Corrons SJ (Manresa, Barcelona, 24/05/1930 - Sant Cugat del Vallès, Barcelona, 03/03/2018)

He de decirlo: por años Sembrando la Palabra. Era la misión que los superiores le encomendaron. Tandas de Ejercicios Espirituales a todo el mundo, a religiosos y religiosas, sacerdotes y seminaristas, laicos... el acompañamiento de Grupos de C.P.M. para ayudar a las parejas que querían contraer matrimonio...

Ciertamente fue un sembrador. Ahora, como dicen los labradores, le toca "recoger", reponerse de su trabajo. Le ha llegado el momento de decir "Misión cumplida", gracias por haberme-la encomendado, gracias por todo lo que ha salido bien, como estaba previsto.

No es que quiera hacer un elogio fúnebre. Pero la vida nos había acercado. La guerra civil nos acercó, no por la edad sino por el tiempo que se había perdido. Hicimos la primera comunión juntos y juntos continuamos siempre. Aquí MISMO, donde estamos, le pude imponer los manos en la cabeza el día de su ordenación, yo ya era sacerdote. Desde ese momento él me acompañó y aconsejó siempre en mi misión.

Pero leíamos en la primera lectura, "NADIE vive para él MISMO; mientras vivimos, vivimos para el Señor, y cuando morimos, morimos para el Señor. Es la realidad que Dios pone en nuestras manos. A Dios lo encontraremos en el otro. También a nosotros nos envían a sembrar con nuestro ejemplo y nuestra vida. Dios, en el otro, siempre está junto a nosotros. Amando al prójimo aprendemos a amar a Dios. "Todo lo que hicisteis a cada uno de los otros, por pequeño que fuera, a mí me lo hicisteis."

Pero también me gustaría hablar del trabajo invertido en "preparar el terreno" para que la semilla sembrada diera el fruto que se esperaba. Tampoco escatimó esfuerzo y

dedicación. Dios nos lo pide también a nosotros. Es nuestro vivir el día a día con fidelidad lo que hace que se contagie y el terreno se apresure a dar fruto.

Necesitamos aprender aquello del grano de trigo. Si cuando cae en la tierra no muere, queda solo, pero si muere da mucho fruto. "Que la muerte de Josep Lluís haga que

nosotros seamos espigas, llenas de fruto que puedan dar más todavía.

Estanislau Corrons, Pbro., hermano de Josep Lluís Corrons, sj.

San Cugat del Vallés, 06.03.2018

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