Semblanza del P. Fernando García Gutiérrez SJ

A Fernando García Gutiérrez le han faltado unos meses para cumplir 90 años. Era un hombre muy querido por su sencillez, afabilidad, simpatía, alegría, optimismo, espíritu de servicio, disponibilidad, sabiduría y sus grandes dotes para la empatía y las relaciones públicas. Era un emisor permanente de buenas vibraciones cuyas ondas inundaban a personas y ambientes en los que estaba.

En su experiencia llevaba mucho de los azares de este periodo de casi un siglo en España y en el mundo: como momentos singulares, la república española y el Japón de la postguerra. Cuando tenía tres años, un decreto del gobierno de la segunda república declaró disuelta en el territorio español la Compañía de Jesús y dispuso que los religiosos y novicios de la Compañía cesasen en la vida común en el territorio nacional en el término de diez días. Los jesuitas se dispersaron y algunos de Jerez de la Frontera fueron a vivir a la casa de los padres de Fernando. Allí, desde su niñez, los conoce, vive de niño con ellos y en un oratorio de su misma casa Fernando hará su primera comunión, unos años más tarde, de manos de estos jesuitas.

Ese conocimiento de la Compañía de Jesús se prolonga en sus años de colegial interno en el Colegio de San Estanislao, en la barriada de El Palo, en Málaga. Ahí más de una vez se habla a los colegiales sobre san Francisco Javier y el espíritu misionero. A punto de cumplir 18 años Fernando entra en la Compañía de Jesús; después lo hará su hermano José Ignacio. En sus nueve años de noviciado y de estudios de Humanidades y Filosofía llegan una y otra vez testimonios de quienes están en tierras de misión, y para Fernando son nuevas llamadas que se confirman cuando él pide un destino a Japón y se lo conceden. Después de un breve paso por Irlanda para mejorar su inglés, y de un largo viaje en barco desde Marsella por el canal de Suez, está siete años en Japón, donde dedica los dos primeros años exclusivamente al difícil estudio de la lengua japonesa.

Estudia Teología, es ordenado sacerdote en Tokyo. En Barcelona obtuvo la licenciatura en Filosofía y Letras, especialidad en Estética, completó estudios de arte oriental en Tokyo, y obtuvo un título de "Ikebana" en la Escuela Clásica de "Kamakura Kadokai". En la Universidad Sophia, en Tokyo, enseña arte oriental y prepara la publicación de un tomo de la colección Summa Artis sobre arte oriental. Con estudiantes de Sophia hizo un viaje de estudios recorriendo en autobuses buena parte de los Estados Unidos. “Alma de Japón en Sevilla”, era una especie de cónsul de Japón e intérprete de japonés para visitas orientales a Sevilla, ciudad de la que era un guía único, no sólo las ilustres (como la familia imperial japonesa y miembros de la élite cultural), sino cualquiera persona que le llegara. Es uno de los mayores expertos españoles en materia de arte y cultura japonesas y orientales, que han contribuido a dar a conocer el arte de Japón en España durante el siglo XX. En reconocimiento a su labor de puente entre dos culturas, la japonesa y la española, en 1993 el Emperador de Japón le concedió la cruz de la "Orden del Tesoro Sagrado". En 2011, el Presidente de Navarra, Miguel Sanz, presidió la entrega de la primera edición del premio de la Fundación Consejo España-Japón, destinado ex aequo a Federico Lanzaco Salafranca, Fernando García Gutiérrez y Fernando Rodríguez Izquierdo por su condición de pioneros en los estudios japoneses en España. Los tres eran miembros del denominado grupo de los ‘Siete samuráis’, que, en su juventud fueron a Japón como jesuitas en los años 50 y 60 y después, vueltos a España, han tenido un destacado papel en difundir la cultura japonesa.

Seguir leyendo la semblanza, elaborada por Guillermo Rodríguez-Izquierdo Gavala S.J. y Wenceslao Soto Artuñedo S.J. [2018 19 Necrológica FGarcíaGutiérrez]
Leer el artículo de Elena Barlés Báguena, de la Universidad de Zaragoza [Fernando García Gutiérrez, nuestro sensei]