Semblanza del H. Miguel Ángel Hernández Helguera SJ

El pasado 7 de junio, víspera de la fiesta del Sagrado Corazón de Jesús, el H. Miguel Ángel partió a la casa del Padre, silenciosamente y con mucha paz. 

Educado en el seno de una familia profundamente creyente y en el ambiente religioso de su pueblo natal, Pozuelos del Rey (Palencia) va creciendo la semilla de su vocación, que se consolidó estudiando en Palencia, en contacto con los jesuitas de la Residencia. Inicia su vida religiosa como jesuita en Villagarcía, en el año 1966, donde después de 52 años se entrega en las manos del Padre tras una larga enfermedad.

Para la Compañía de Jesús y para los que hemos tenido la dicha de convivir con él ha sido una bendición y un regalo de Dios, un ejemplo de servicio y entrega en todo aquello que se le encomendaba tanto en el ámbito de la administración como en lo relacionado con la gestión del personal y mantenimiento de las casas de la provincia de Castilla.

El P. Gerardo Villar, superior de Miguel Ángel, en su homilía definió muy bien cómo vivió su vocación ejerciendo “una de las tareas más antiguas en las primeras comunidades cristianas.

Ministro significa “servir”. El que sirve en lo material, el que se encarga de que no falte de nada. El que administra de tal manera, que llega para todo y para todos… Lo que hacen las madres desde siempre en los hogares. Dimensión maternal… pero no meliflua”. Misión que desempeñó en Miranda, Burgos, Palencia, Valladolid, Santander, Salamanca, Murcia y Villagarcía de Campos”.

“Miguel Angel nos mostró –muy sencillamente, sin fuegos de artificio- lo mejor que se puede ser en esta vida: hermano de otros. Esta fue su profesión y su vocación. Hermano. Nada más.

Palabra que no necesita de adjetivos. Ser “hermano” en la vida. El último libro que estaba leyendo era una teología de Pedro Trigo “Jesús nuestro hermano”. Un estudio sobre la vida de Jesús, con el que disfrutaba. Fue de Jesús de quien aprendió a ser hermano. Le gustaba estar al día en temas teológicos y de espiritualidad de la Compañía. Siempre tenía un libro. Con sus amigos comentaba impresiones y sentimientos al respecto.

Fue una persona afable y acogedora en sus relaciones. Prestó un magnifico servicio en la casa de ejercicios de Villagarcía. Creaba un clima de confianza y acogida de tal forma que los ejercitantes se sentían como en su casa. También llamaba la atención la relación de amistad que normalmente tenía con los proveedores y personal de mantenimiento y servicios exteriores. Era frecuente ver a familias que se acercaban a Villagarcía para visitar al H. Miguel Angel. A la vez sabía deslindar su entrega en el ámbito de lo profesional de su vida de entrega a los demás mediante la acogida y la atención que se merecía quien acudía a él. Muestra de esta cercanía se ha manifestado en la participación en la celebración de la eucaristía y posterior funeral tanto del personal de servicios de la casa como de los vecinos del pueblo y de otros profesionales y
personas en general que tuvieron relación con él.

Miguel Angel era persona de oración diaria, convencido, tal y como nos lo manifestaba a sus amigos más íntimos, de que en ella tomamos fuerzas para afrontar las tareas cotidianas por muy monótonas que fueren y, también, para llevar con fortaleza los contratiempos que la vida nos depara.

Prueba de ello ha sido la entereza, serenidad y aceptación con la que afrontaba las enfermedades, y muy en particular la última. Miguel Angel se transformaba y superaba el
pesimismo que de cuando en cuando le afloraba. En cuanto podía regresaba a la actividad con ánimo haciéndose fuerte ante la adversidad. Era consciente de la gravedad de la misma, pero como él mismo decía no tenía interés de hacer la más mínima concesión al mal en lo que de él dependiera.

Consciente en todo momento de la gravedad de su enfermedad, no salió de su boca queja o reproche. Al contrario, asumió su estado y limitación con total confianza de que estaba en las manos de Dios y que todo lo que le pasaba era para bien.

Con paz vivió los dos años de su enfermedad y, con paz, una vez que pudo despedir a su hermana Teresa y su esposo, quienes han acompañado en todo momento a Miguel Angel, se abandonó en las manos de Dios y descansa en paz.

¡DESCANSE EN PAZ!

Salvador Galán Herráez sj.
Villagarcía de Campos, 1 de agosto de 2018

Descargar la semblanza en pdf en este enlace: 2018 26 Necrológica MAHernández