Semblanza del P. Rafael Yuste Moyano SJ

No fue posible la última etapa prevista para Córdoba “si la salud lo permitía”, como te escribía hace menos de un mes en tu cumpleaños. No lo permitió.

Y toda esa enorme red de amigos que has ido creando en la vida y que hemos seguido de cerca tu enfermedad, comunicándonos de mil maneras, estamos como huérfanos, dicen unos, o con la sensación de que “duele donde más duele, con un vacío que no se aleja” como dicen, poéticamente, otros.

Trataré de resumir algunos rasgos o anécdotas más de tu vida de entre lo que creo que, tanto tus compañeros jesuitas como no jesuitas, podemos considerar tu herencia… además de lo ya dicho en el escrito de tu cumpleaños.

1) Eras un “mago de la amistad”. Tu sonrisa serena, bondadosa y abierta tenía algo especial. Pero no era solo eso, ni mucho menos. Dedicabas tiempo, mucho tiempo, al cultivo de la amistad. Disfrutabas de ella “por sí misma” sin ninguna rentabilidad de ningún tipo. Buscabas a tus amigos y amigas en sus espacios naturales. Compartías sus inquietudes, gozos y tristezas. Sin prisas. Cantando, hablando, paseando, luchando Nunca fallabas. Pensando en tu carisma de “amistad” me he acordado de Fabro, el compañero de san Ignacio, que a todos cautivaba por su arte de hacer amigos. Esa fue su mejor forma de trasmitir el mensaje del Evangelio o de allanar el camino preevangelizador. Por eso tuvo un papel fundamental en el aglutinamiento interno de aquel primer grupo de jesuitas que se autodefinía como “amigos en el Señor”. Tus amigos, Rafa querido, en España, en América y en Marruecos son legión.

2) Eras también un líder nato. Tu lucidez mental, capacidad dialéctica, serenidad, capacidad de escucha y grado de compromiso, te hacían eso que llaman líder natural. Tanto en ambientes eclesiales como sociales y populares. Tanto en ambientes intelectuales y universitarios como en organizaciones sindicales. 

3) En el escrito del cumpleaños ya reflejé tu enorme aportación a la lucha social desde la fe y la justicia. Pero especifiquemos algo más. Fuiste cofundador de la única comunidad de jesuitas en el campo andaluz que yo he conocido en mi vida en la Compañía (la de Fuente Palmera en Córdoba). Dedicada íntegramente al cambio social y pastoral y compartiendo las mismas condiciones de vida de los jornaleros. Hubo otros jesuitas que tuvieron parroquia en el campo en Andalucía pero a título personal, no en comunidad y sin esa inserción de lo que llamábamos Misión Obrera. O con trabajos muy respetables como el de los misioneros populares pero no en la órbita de la inserción laboral y el trabajo directo de transformación estructural de la sociedad. Fuente Palmera y toda la comarca ha sabido reconocer vuestra labor allí haciéndoos hijos predilectos. Disteis una imagen de Iglesia que atrajo a la inmensa mayoría. Parece como que la vida ha querido llevarse de esta etapa de la existencia a los tres componentes de aquella comunidad al mismo tiempo. Miguel Ángel Ibañez murió hace pocos días. Francisco López Ahumada el año pasado. Fuente Palmera os llora. Soy testigos directo de ese llanto “jondo”. Esos jornaleros del campo, esos andaluces “altivos” (dignos) quisieran tener siempre curas y amigos como vosotros. O también los que te conocieron en Almería y en tantos otros sitios. Te añoran, Rafa. Siempre te añoraran.

4) No puedo extenderme. Destaco solo una cosa más: tu internacionalismo o universalismo. Tan jesuítico y tan obrero. Fuiste puente entre continentes. Nicaragua, Paraguay y finalmente Marruecos. Tu último puente fue en nuestro querido Nador. ¿Como no recordar nuestra primera conversación en Almería para proponerte venir conmigo para allá? Tu “sí” fue claro desde el principio. Y tu paso por allí fue, según todo lo que me llega, de una eficacia y un buen hacer por el que te estarán siempre agradecidos. Desde el arzobispo, el querido Santiago Agrelo que te tenía especial afecto, como tú mismo me comentabas, y que hoy mismo ha pedido estar presente, si es posible, en la eucaristía –funeral en Málaga de la semana que viene …. hasta los beneficiarios de tu trabajo en el Centro Baraka que condujiste con sabiduría y eficacia. Y todas las comunidades de religiosas que compartieron Misión con vosotros (Franciscanas misioneras, Esclavas de la Inmaculada Niña, Hijas de la Caridad). Pasando ¿como no? por Francis, Alberto, Alvar y Javier que compartieron contigo comunidad y trabajo en esa misión de frontera. 

Quizás esta palabra “frontera” es un buen final para este escrito. Porque eso también has sido tu siempre, Rafa: un hombre, un cura y un jesuita que supo arriesgarse a vivir en muchas fronteras. Físicas o culturales y no solo físicas y culturales. Con lucidez, arriesgando, y, sobre todo, amando, amando mucho. Un beso, Rafa, amigo, hermano, compañero. El vacío es enorme. A estas alturas de la vida será difícil encontrar alguien que ocupe lo que tu ocupabas en mí y en todos nosotros… pero seguiremos haciendo amigos, intentando imitarte algo en ese arte de la amistad. Quizás sea lo que más te agrade contemplar desde la Casa del Amigo.

Esteban Velázquez Guerra, SJ
Granada, 24.10.2018

Descargar semblanza completa en pdf en este enlace: 2018 45 Necrológica RYuste