Semblanza del P. Jesús Bonilla Ariza SJ

Natural de Tudela, a los 21 años decidió entrar a la Compañía, hizo el noviciado en Veruela y Zaragoza, y durante bastantes años, hasta su ordenación como sacerdote, fue compaginando el estudio y el servicio a los enfermos, como enfermero en Pamplona, en Loyola y también aquí en Indautxu. Este cuidado por la salud de los demás no lo desatendió, pero poco a poco fue orientando su servicio a los demás en otros ministerios propios también de la Compañía como la educación, la predicación y la reconciliación y la atención a los más necesitados.

Ha sido en Bilbao en donde ha desarrollado su labor sacerdotal de un modo especial. Todos los que estamos aquí podemos recordarlo en alguno de esos ministerios, bien en este templo, o en el de la residencia, o en las distintas capellanías que atendía, o en el centro de estudios de Federico Ozanan en Rekalde. Pero quiero destacar de un modo especial su dedicación al sacramento de la reconciliación, al que dedicaba muchas horas… Y no solo confesando en la residencia, donde probablemente muchos lo recordáis…

Todos los años él realizaba los ejercicios espirituales, iba a ir a finales de octubre, … Y En los ejercicios espirituales hay una oración en la que San Ignacio nos invita delante de Cristo crucificado a preguntarnos ¿Qué he hecho por Cristo? ¿Qué hago por Cristo? ¿Qué debo hacer por Cristo?

Nuestro compañero Jesús se hizo esta misma pregunta muchas veces, y su respuesta está a la vista de todos, pero en esa respuesta está implícita esa llamada a la reconciliación, esa invitación a buscar la reconciliación con Dios y con las personas.

Un deseo que guio su vida, el deseo de querer comprender el modo como Dios nos invita participar en esta gran empresa de la reconciliación. Cada uno de nosotros, solos, nos reconocemos pequeños, débiles y pecadores, y sin embargo, al pedirle al Señor su misericordia, nos invade la alegría, porque nos reconocemos pecadores que, por la misericordia de Dios, somos llamados a ser compañeros de Jesús y “colaboradores de Dios” en esa tarea de la reconciliación.

A esto dedicó su vida. El jueves pasado cuando a las 6 de la mañana se levantaba para celebrar la primera misa de la Festividad de Todos los santos, le sorprendió el dolor y al día siguiente la muerte. Todo muy rápido, sin tiempo para despedirse. Descanse en paz.

“Extracto de la homilía de su funeral en la Iglesia del colegio de Nª Sª de Begoña de Bilbao por Vicente Marcuello” (5 nov 2018).

Descargar la semblanza en pdf en este enlace: 2018 48 Necrológica JBonilla