Semblanza del P. Domingo Larumbe Zaro SJ

Chomin, “El Hombre de Ibero”, era un gran hombre, un gran misionero, un auténtico misionero, fuerte, trabajador duro, constante, luchador. Extremadamente amable y siempre sonriente.

Llegó a Gujarat muy joven. Lo conocí cuando lo destinaron para hacer el magisterio en la Misión de Nadiad, próxima a la Misión de Anand, donde hubiéramos deseado tenerle como compañero. Más aún cuando se convirtió en un competidor imbatible. En Nadiad le pusieron al frente del internado y los deportes. Desde que Chomin llegó a Nadiad, sus equipos deportivos ganaron todas las competiciones que teníamos entre los Colegios de las Misiones de la zona.

Chomin hacía entrenamientos intensivos con sus chavales, levantándoles temprano para correr. El iba siempre al final del grupo corriendo, animando y empujando al que se quedaba rezagado. Después de los entrenamientos les daba un desayuno reforzado con leche y queso de la ayuda que nos llegaba de USA que completaba con un Chapati adicional al común que tenían los demás internos. Chomin sabía cómo mantener a sus chicos sanos y fuertes además de bien entrenados. “Así es como se ganan los campeonatos y todas las copas”, nos decía explicando su método.

Cuando terminó el magisterio en Nadiad lo enviaron con sus compañeros a estudiar teología en Pune. Allí es donde le apodaron “La mula de Cristo”, porque en cuanto pedían voluntarios para hacer algún trabajo duro, descargar un camión o ponerse a cavar una zanja o allanar el terreno para deportes y similares, allí estaba Chomin el de IBERO, siempre el primero.

Terminada la teología, regresó a Gujarat y su primer destino fue una prueba para comprobar sus habilidades de misionero emprendedor. Tuvo que sustituir en la nueva Misión Jhagadia, a otro intrépido misionero navarro, el de Olite, Vicente Carricas, año 1967, fallecido muy pronto debido a su intensa dedicación a los miles de hambrientos adivasis en aquellos tristes años de sequías y hambrunas. Carricas dejó en marcha un proyecto de misión para la que había adquirido ya los terrenos cerca del pueblo de Jhagadia.

Chomin se hizo cargo del proyecto de Carricas, y sin dejar a un lado los servicios sociales en favor de los adivasis de la zona de Jhagadia, planificó el centro misionero, Residencia parroquial, almacenes para los proyectos sociales, y la Residencia de las Hijas de María Inmaculada, llegando incluso a lograr construir por sus propios medios la magnífica iglesia que Chomin proclamaba la catedral de Manchester, porque la construyó con un diseño similar.

Su periodo en Jhagadia se cerró cuando lo destinaron a echar una mano al P. Espasa, que había llevado a cabo un inmenso trabajo social en el norte de la Misión, construyendo cientos de pozos y haciendo regables las tierras de los agricultores de la zona, aparte de poner en marcha la Misión de Vijaynagar. Allí Chomin se lanzó a fondo en la construcción de un colegio con internado, esencial según insistía Chomin, para el desarrollo de los Adivasis y su formación humana al completo. El Colegio tiene hoy 750 alumnos adivasis de la parte norte de Gujarat, de los que 280 residen en el Internado construido por Chomin.

Después de más de 50 años de actividad misionera, Chomin empezó a tener problemas de salud serios y fue llevado a la Residencia del Provincial en Ahmedabad.

Allí el Padre Provincial decidió que sería mejor para el tratamiento médico, enviarle a la enfermería de Loyola, donde después de unos meses de tratamiento y muchos cuidados ha fallecido sonriente aún, el día 26 de enero 2019 Día de la República India. ¡CHOMIN, amigo, acuérdate de nosotros! ¡Amén!

Nicolás Hernández Blanco, sj
Javier, 28.01.2019

OTROS TESTIMONIOS

Yo conocí poco a Larumbe. Cuando estuve en su misión, fue precisamente para sustituirle a él, que había venido a España. Pero pude ver su trabajo: enorme y muy bien pensado... no sólo se mataba por los aborígenes, sino que lo hacía con sabiduría e intuición: sabía lo que necesitaban en ese momento los aborígenes, y adivinaba lo que iban a necesitar en unos años... y así elegía las obras que hacía. 

Como persona, lo poco que lo conocí, era un hombre con muchas facetas, pero si ibas a él en cualquier momento, te recibía una sonrisa acogedora que te hacía sentirte a gusto. Además, era una personas con los pies en la tierra y práctico hasta el menor detalle, pero a la vez te daba la impresión de místico y hablaba de Dios con tal sencillez y normalidad, que intuías que era 'un nombre de Dios', que encontraba a Dios en todas las cosas.

Antonio Falces, SJ, Javier 28.01.2019


Muchas gracias por esta información. P. Larumbe ha sido un gigante en el campo de la misión. Ha sido pionero y consolidador en las nuevas áreas de misión de Gujarat del Norte y del Sur entre la población aborigen de esas áreas.
Era un hombre espiritual muy respetado. Varios jesuitas buscaron su consejo como guía espiritual y como confesor.

Damos gracias a Dios por este santo jesuita y oramos para que nosotros también sigamos su ejemplo. Puede él descansar en paz.

Francis G. Parmar, SJ
Superior Provincial,
Provincia Jesuita de Gujarat,
Ahmadabad, 28.01.2019

Descargar semblanza en pdf en este enlace: 2019 02 Necrológica Domingo Larumbe