Semblanza del P. Jesús María Garicano Aznárez SJ

Jesús María Garicano, pamplonés, ingresó en el año de 1950, a los 18 años, en el Noviciado de Loyola. Destinado durante el mismo Noviciado a la Provincia de Venezuela trabajó allá en diversos ministerios (capellanías, Colegios y Universidad de los Andes, UCAB de Caracas y UCAT de San Cristóbal). Tras 54 años en Venezuela regresó a España en el 2005, a Pamplona y Salamanca.

Jesús María fue una persona más de hechos, organización y servicio que de palabras.

Era notable su carisma para tratar y cuidar a los enfermos. Un carisma que ejercitó ya desde el Hospital Universitario de Caracas en donde trabajó diez años como capellán. Y luego en Mérida y en la Universidad Católica de San Cristóbal atendiendo otros hospitales. Por su trato cercano y servicial fue altamente apreciado por los enfermos, familiares, médicos y personal de los hospitales que atendió.

Dentro de la Compañía, en Caracas y San Cristóbal se desempeñó también como excelente Ministro. Se esmeraba en atender bien a la comunidad y a los huéspedes. Recibía y trataba con gusto y eficacia a los enfermos que acudían a él y supo organizar los complejos asuntos de una casa o enfermería bien gestionadas.

Jesús María sintió y ejercitó su sacerdocio en la Compañía. Se ofrecía a colaborar con la Misa y atendiendo confesiones, principalmente los Domingos, en las Parroquias cercanas o lejanas que solicitaban su ayuda. Siempre lo hizo, hasta sus últimos años de Salamanca en el Milagro de San José. Formado en una espiritualidad tradicional se esmeró en vivirla con sinceridad y coherencia durante toda su vida en la Compañía.

Como compañero de comunidad que fui en ocasiones de Jesús María tuve oportunidad de agradecer su compañía, ejemplo, y también su trato generoso. Y como yo otros muchos en Venezuela y España.

En su funeral hoy en Salamanca damos gracias por lo que fue su vida de servicio. Seguramente ha escuchado ya las palabras del mismo Cristo: “Ven conmigo, porque estaba enfermo y me cuidaste”. Descanse en paz.

Luis de Diego, S.J.
Zaragoza, 08.03.2019

No conviví con él. Sí con su hermano Fernando que salió de la Compañía. Por eso, aunque le tengo aprecio, siempre ha sido de lejos. Puedo entender que siempre fue un hombre servicial, especialmente en la Universidad Católica, tanto de Caracas como del Táchira. "Ministro permanente". De los que "aunque no pusiera buena cara, te hacía el favor" No era de los que, con buena cara, no te lo hacían. Durante sus años en España no lo vi mas que una vez muy de pasadita en Pamplona.

(Testimonio de Antonio Luis Giménez Lombar, SJ)

Descargar la semblanza en pdf en este enlace: 2019 09 Necrológica JMGaricano