Semblanza del P. Urbano Valero SJ

El 24 de mayo, viernes, al atardecer, expiraba U. Valero, víctima de una infección galopante producida en una intervención quirúrgica realizada el viernes anterior. La sorpresa ha sido general, como general ha sido el panegírico de los muchos que han expresado sus condolencias.

I.- UNA VOCACIÓN «ESCLARECIDA Y CONFIRMADA»: EL MOTOR DE UNA VIDA.

URBANO VALERO AGÚNDEZ nació el 09/08/1928, en Santervás de Campos (Valladolid), primero de seis hermanos, entre ellos, Juan Bautista Valero, también jesuita, profesor de la Universidad «Comillas», prematuramente fallecido. A sus 15 años recién cumplidos (10/08/43) ingresa en el Noviciado de Salamanca. A modo de ¿excusa? del ingreso a sus tan «tiernos quince años» aduce que -«entonces, sin ser lo más corriente, podía suceder». [«¡Cosa bastante corriente, al menos por lo que se refiere a España, me permito corregirle!]. A modo de compensación a esa «ternura» del ingreso aduce que

"afortunadamente iba a tener por delante 17 largos años de formación jesuítica, la de aquel tiempo, estructurada y reglada hasta el último detalle, pero rica y de efectos profundos y duraderos, para esclarecer y confirmar aquel deseo inicial de adolescente". [INFOSI, Testimonio: Urbano Valero (2014)].

Su carrera de estudios jesuíticos es bien brillante: Juniorado 45-48 (Salamanca); Filosofía 48-51 (Oña); Teología, 1º/55-56 (Frankfurt); 2º-3º/56-58 (Innsbruck); 4º/59 (Oña). A sus estudios jesuíticos se añaden los que, de una u otra manera, iban a ser la base de su posterior servicio especializado a la Compañía: los de Derecho. Y es que el P. Javier Baeza, Rector de Deusto y luego Provincial de la recién creada Provincia de Castilla Occidental (1948), había seleccionado un grupo de jóvenes jesuitas para rejuvenecer y completar el claustro de la Universidad bilbaína. El primer destino del P. Valero es, pues, Deusto. Y en Deusto -cosa un tanto llamativa- el de Derecho Mercantil. Del 51 al 55 -teórico magisterio-, obtiene la Licenciatura en Valladolid.

Los años 60-66 los califica él de «muy fructíferos». Yo diría, además, «muy cruciales». En ellos hace los cursos de Doctorado, se inicia en la docencia universitaria, (en Deusto, primero; en Valladolid, después, como Ayudante y como Adjunto a la Cátedra de Derecho Mercantil), redacta la tesis doctoral y la defiende y aprueba (marzo/66): «La Fundación como forma de empresa».

En este momento salta espontáneamente una reflexión-sospecha: a esas alturas ¿no sentiría Urbano la tentación de dar un volantazo a su vida y orientarla, legítimamente, dentro de la Compañía, como algunos de sus compañeros jesuitas, a la Universidad civil? Todos los indicios hablan a favor de la respuesta afirmativa: el prestigio de su patrocinador en Valladolid -Prof. Dr. Girón Tena- los peldaños de Ayudante y Adjunto, ascendidos ya en tan breve espacio de tiempo y sobre todo, el elenco de Profesores del tribunal de su tesis, hacían más que probable el pronto acceso a una cátedra, en caso de que se lo hubiera propuesto ¿Sintió Urbano esta… tentación? El mismo P. Valero no ha eludido esta alternativa:

«mi futuro podría haber sido ciertamente la carrera hacia la obtención de una cátedra universitaria  y normalmente habría llegado a ello… Pero yo mismo tuve un claro presentimiento espontáneo,  creo que inspirado y providencial, de que no era ese mi camino sino el de un servicio mas directo a  la  Compañía  en  «su»  propio  proyecto  y  quehacer  apostólico.  No  dije  nada  a  mis  Superiores  de  entonces y prefería dejarme llevar: el resultado fue, afortunadamente, el presentido. ¡A Dios sean  dadas las gracias! [Mi vida en la Compañía de Jesús, pg. 20 (Edición privada)].

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