Semblanza del P. Daniel Sánchez Villarroya SJ

El jueves 20 de junio de 2019, solemnidad del Corpus Christi en muchos lugares de España, hacia las 6:30 horas de la mañana, en la comunidad de jesuitas del colegio del Salvador de Zaragoza, habiendo cumplido sus 90 años de edad sobre esta tierra, los 67 años de Compañía de Jesús y los 52 de sacerdote, entregó su alma a Dios Daniel Sánchez Villarroya.

Nacido en el pueblo de Hinojosa del Jarque – Teruel – el 13 de octubre de 1928, tuvo que sufrir los momentos tristes y agobiantes del conflicto bélico entre los españoles durante los años 1936 – 1939. Del seno de su familia cristiana y piadosa, brotaron sus deseos de entrar en el seminario diocesano de Teruel, hecho que realizó apenas concluyeron los tiempos agitados. Sintió luego la llamada del Señor a servirlo en la Compañía de Jesús, ingresando en la provincia jesuita de Castilla Oriental en el año 1951, en el noviciado de Loyola, en donde cursó también los estudios de Humanidades como junior. Era la época en la que entraban en la Compañía española bastantes jóvenes, algunos incluso después de haber sido ordenados presbíteros. Tiempos duros en los que se difundían en los pueblos españoles palabras evangélicas de paz y de perdón de las ofensas, unido todo ello a un crecimiento de confianza en el Corazón de Jesús, cuyo culto se difundía con reciedumbre. Daniel veía en la figura de Jesús de Nazaret el líder a quien seguir enteramente, para evangelizar a los seres humanos que le rodeaban, ensanchando ese afán, en la medida de lo posible, al mundo entero.

Cursó la Filosofía Eclesiástica en Oña y en Loyola (1955-1958). Ejerció de “maestrillo” en el colegio San Ignacio de Pamplona (1958-1960). Seguidamente fue enviado a estudiar los cuatro años de Teología en Oña (1960-1962) y en San Cugat del Vallés (1962-1964) – Provincia Tarraconense de la Compañía -, en donde fue ordenado presbítero el 29 de julio de 1963, por la oración y la imposición de manos del obispo de Barcelona Monseñor Modrego.

Habiendo terminado su Tercera Probación en Gandía – Valencia – (1964-1965), actuó como operario en la residencia del Sagrado Corazón de Zaragoza durante un curso; fue destinado después a la residencia de Huesca (1964-1970). De nuevo en la residencia de Zaragoza, desempeñó durante quince años el encargo de director del Secretariado de Ejercicios Espirituales de esa diócesis (1970-1985). Allí se consolidó su talante de trabajador muy activo, constante y silencioso, en la difusión del Reino de Cristo. Aumentó su dedicación a la evangelización, si cabe, especializándose en la catequesis de los pequeños cuando fue destinado a la nueva residencia del Sagrado Corazón, durante otro período de quince años en el barrio zaragozano de Miraflores, en cuyo colegio civil trabajó. Desempeñó además el cargo de vicario en la parroquia de Miraflores. Su sentido común espiritual ayudaba a la comunidad de los jesuitas, siendo nombrado consultor de la casa.

Desde el año 2000 hasta el 2019, en la comunidad de jesuitas del colegio del Salvador de Zaragoza, colaboraba todavía, en la medida de sus fuerzas, como catequista y confesor de los pequeños del colegio. Finalmente, cargado de años, ofrecía su vida a Dios en la enfermería de dicha Comunidad zaragozana.

Podríamos resumir la vida de Daniel así: varón celoso por el bien de todos mediante la práctica del evangelio de Jesucristo; ofreció constantemente su vida centrándola en la celebración de la Eucaristía, por la salvación de todos los hombres y mujeres, por la Iglesia universal y por la conservación de la Compañía de Jesús.

Fernando J. de Lasala Claver, S.J.
Zaragoza, 20 de julio de 2019

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