Semblanza del P. Manuel Revuelta González SJ

Legué a Salamanca el 14 de junio y subí a la enfermería a visitar a Manolo. Tenía en el ordenador una página con letras de gran tamaño.

–Mira, estoy escribiendo mis memorias.

Todos los días las leíamos un rato para corregir entre los dos las erratas. Llegó al homenaje que le ofrecieron en su pueblo, Población de Campos el 16 de agosto de 2018. Tenía ya copiados los discursos. Los leí en voz alta. Me miró y dijo:

–Demasiado.

Al día siguiente:

–Los borré. He terminado. Así:

«A finales del mismo mes de agosto, estando de Ejercicios en Salamanca, me desvanecí en el comedor. Me llevaron a Madrid. El 5 de enero del 2019 regresé a Salamanca, donde me operaron, quitándome buena parte del estómago. Estuve dos día en la UVI y pasé a planta. Ahora estoy en la enfermería de nuestra casa, muy bien cuidado. Estamos en manos de Dios».

Conozco el estilo de Manolo, esta forma –estamos– no se refiere al género humano, sino a sí mismo. Es un plural de modestia, de pueblo, castellano. Lo usaba en la conversación cuando hablaba de si, en lugar de «estoy» o cualquier otro verbo en primera persona. En esas manos murió.

Las Memorias atestiguan que vivió en ellas desde niño. Cuentan hechos –costumbre y manera de historiador–, los hechos sencillos de un hombre sencillo; pero el relato se rompe continuamente para dejar ver el mucho dolor que le costó avecindar su vida en esas manos, y las seguridades que tuvo que abandonar para arriesgarse en ellas. No fueron momentos puntuales, sino del color constate de su historia completa.

–No lo parecía.

–Pues fue así. Y la impresión de hondura que daba su sencillez, era por eso. Las Memorias dan cuenta de una vida seria con Dios; fiel. Y también dulce.

Seguir leyendo la semblanza completa en este enlace: 2019 27 Necrológica Manuel Revuelta