Semblanza del H. Rafael Sampedro SJ

Se cuenta en el evangelio cómo Mateo, que estaba sentado detrás de su mesa en la oficina manejando los dineros, de súbito, ante la llamada de Jesús, lo deja todo y se va tras Él. Eso dice el evangelio que hizo Mateo.

Eso hizo también en su día Rafael Sampedro, allá por el año 45 en su Alicante natal. Trabajaba en un banco, el Hispanoamericano matizaba él; muy joven, con unos veinte años, acababa de ganar unas oposiciones de promoción interna, tenía un futuro prometedor, pero ante la llamada de Jesús, lo dejó todo y se fue en su compañía, a la Compañía de Jesús, a comenzar una vida nueva en la vera del Moncayo, en Veruela.

Esa vida nueva, esa decisión, ha durado casi 75 años.

¿Qué ha llenado esta vida, de qué se ha compuesto, con qué se ha tejido?

Rastreando la trayectoria de este hombre encontramos cuatro componentes que han estado muy presentes en la persona y la biografía del H. Rafael: piedad, fidelidad, servicialidad y cruz.
Piedad.

Sí. El H. Rafael entra en la Compañía y sigue a Jesús porque pertenecía a la Congregación Mariana de jóvenes que los jesuitas regentaban en Alicante. Él era un muchacho de aquellos, fervoroso y muy devoto de la virgen. Y devoto lo será toda su vida.

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