Semblanza del P. Carlos Alemany Briz
No resulta fácil trazar una semblanza de quien ha sido hermano por partida doble, de sangre y de vida religiosa, y resumir en un par de páginas toda la densa trayectoria de una vida, desde que de pequeños hacíamos batallas de almohadas en el mismo cuarto. Nacimos en una familia muy religiosa y estábamos acostumbrados a ver a nuestro padre, oculista, atendiendo gratis en ratos libres a monjas de clausura, asistiendo a las reuniones de Acción Católica de la parroquia de S. Gil (donde también Carlos estuvo activo en la adolescencia) o visitando los domingos familias necesitadas con las Conferencias de S. Vicente de Paúl. Nos llevó a los cuatro hijos varones al Colegio del Salvador de Zaragoza, donde él mismo había estudiado, y allí poco a poco se nos fue suscitando a cada uno la vocación a la Compañía.
Carlos ingresó en el noviciado de Veruela en 1961, hizo juniorado en Aranjuez y filosofía en Loyola y fue destinado para magisterio al Colegio de S. José de Valencia, donde empezó a cursar por libre psicología en Madrid; la terminó ya mientras hacía teología en Comillas, integrando la primera promoción de psicólogos de la Complutense. La psicología, puesta en marcha en España por el profesor José Luis Pinillos, que luego se haría tan amigo suyo, sería en adelante el eje de su quehacer profesional. Más tarde dedicó 2 años a hacer un máster en relaciones humanas en EE.UU. con una beca Fullbright.
Pero no querría explayarme tanto en su curriculum cuanto en el sentido de su vida. El pasado día de S. Ignacio, Carlos decidió empezar a escribir sus “memorias”, con la intención confesada de “tener una visión de conjunto de lo que ha sido mi vida durante todos estos 81 años, así como acercarme a visualizar aspectos detallados de la misma”. No seguía un orden cronológico, sino lo que se le iba ocurriendo. Llegó a escribir 6 capítulos, la verdad que muy interesantes, con una gran memoria. Pero yo sospecho que, en el fondo, era consciente de que se iba acercando el final de su vida y quería dejar constancia de tantas cosas como había vivido.
Seguir leyendo: Necrológica P. Carlos Alemany Briz