Semblanza del H. Isidre Moncal Alsina

Resulta difícil hacer una semblanza del hermano Isidre Moncal, pues es de los últimos, si no el último de su generación y no queda casi nadie que nos pueda hablar de sus inicios en la Compañía. Lo que sí sabemos cierto es lo que diré a continuación. 

A los 16 años ingresó en la Compañía de Jesús. Su primer destino fue Sarrià, por un año, como Zapatero de la comunidad.

Luego tuvo tres grandes destinos:

  • 1949 a 1981 en SANT CUGAT: Zapatero (49-81). Encargado de los huéspedes (64-66), ayudante del portero y del encuadernador (66-81).
  • 1981 a 2011en ROQUETES (Tarragona). OBSERVATORI DE L’EBRE. Allí fue sotoministro, encuadernador y colaborador en la sección meteorológica del Observatori de l’Ebre. Justo aquí, comienza un trabajo, que duraría 30 años de constancia y generosa y sutil dedicación en la medida constante y cotidiana de los diversos datos de las estaciones meteorológicas de l’Observatori. La recopilación meticulosa de estos datos ha sido de un gran valor para los estudios realizados, posteriormente, por el mismo Observatori de l’Ebre. Cabe destacar la fidelidad, la constancia, la pulcritud y generosidad con que el hermano Isidre realizó durante décadas este humilde y valioso trabajo científico. 
  • 2011 a 2026 en SANT CUGAT de nuevo. Aquí pasará la última etapa de su vida, sus últimos 15 años. Colaborando en todos los Servicios de la casa. De una manera especial en la estación meteorológica que diseñó, con los conocimientos que ya
    poseía. Tuvimos pluviómetro, anemómetro, medición cotidiana de temperaturas máximas y mínimas de cada día con sus gráficos y estadísticas de gran provecho para el seguimiento de la meteorología local.

Pero lo más importante que el hermano Isidre Moncal nos ha dejado, no es solamente eso. Es su temperamento, su talante, su profunda vida interior. Amante del rezo del Santo Rosario, se le veía, con mucha frecuencia, paseando por los pasillos mientras lo rezaba. Un día me dijo, una vez fallecido el P. Queralt que se encargaba del rezo cotidiano del Rosario en la enfermería; “Ara, a l’infermeria tot anirà malament perquè ja no resarem el Rosari”. Se le iluminó la cara cuando recibió el encargo de dirigir él, el Rosario cotidiano de la enfermería. Y lo hacía con infinita devoción, pero a voz en grito para que los ancianos sordos lo siguieran bien y para que nadie se adormeciera...

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