Publicado: Lunes, 19 Enero 2015

Testimonio de Antonio Bohórquez SJ desde Bélgica

LA VOCACIÓN ES SIEMPRE UN MISTERIO. Actualmente estoy destinado a Bruselas durante el tiempo que llamamos de magisterio para trabajar en el Servicio Jesuita a Refugiados Europa (www.jrseurope.org). Nunca imaginé que me destinarían a Bélgica. Sin embargo, mirando hacia atrás veo que esto tiene sentido.

Antes de decidirme a dar el paso y responder a la llamada a dejarlo todo y seguir al Señor Jesús en la vida religiosa como jesuita, esto de la vocación me llevó a empezar la carrera de Derecho en Sevilla. Unos años antes el encuentro con la sonrisa del Cristo y la alegría los jesuitas que nos acompañaban en unas convivencias en Javier me hicieron caer en la cuenta de que Dios tenía otros planes para mí. Había que ponerse manos a la obra y bien atento para escuchar con claridad qué significaba todo esto porque era muy nuevo para mí… Fue tiempo de incertidumbre y de profunda alegría en esta aventura que es tratar de descubrir lo que Dios quiere para uno… como me dijo mi acompañante: “Dios siempre da, nunca pide”. Pero vaya tela que si da… y ¿QUÉ HAGO YO CON ESTO AHORA?

Dos años en la universidad fueron suficientes para darme cuenta de que con este regalo recibido había que hacer algo que mereciera la pena… ¿Cuesta tomar una decisión? Sí, pero más me hubiera costado vivir con la eterna incertidumbre. Y así fue como me decidí a descolgar el teléfono y pronunciar esa frase que tanto cuesta: “QUIERO SER JESUITA”. Y cuesta porque es algo contra lo que uno lucha y que sabes que no te has inventado tú mismo, que Alguien detrás de todo esto con el que a veces jugamos al escondite… 

Tras el noviciado y los años de Filosofía, tenía claro que el Derecho me apasionaba pero estaba dispuesto y abierto a lo que la Compañía pudiera pedirme. En Madrid terminé el Grado en Derecho. Tres años maravillosos en los que he compartido el día a día con mis compañeros de clase, tiempo para crecer con nuevos y buenos amigos y en el cariño por la Compañía de Jesús real y concreta. Llena de luces y sombras porque está formada por hombres y también llena de fe y esperanza porque es Dios quien la guía.

El hilo de esta historia termina en Bruselas. Aquí trabajo para JRS-Europa. En la misión está muy presente el Derecho y aunque ahora mismo no tengo trato directo con personas refugiadas uno es consciente de que todo esto tiene sentido porque hay muchas personas llegando a una Europa que no siempre está dispuesta a acoger a quienes vienen buscando un futuro mejor. Es de justicia que abramos las puertas y los corazones al que nada tiene. 
¿El futuro? En el más verdadero y profundo de los sentidos… Dios dirá

Antonio Bohórquez Colombo sj

(Publicado por  Ser Jesuita)

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