Publicado: Martes, 07 Abril 2015

Son las cuatro de la tarde, tercera sesión

Son las cuatro de la tarde. Después del almuerzo y paseo reglamentario con conversaciones entretenidas y apasionadas en que hemos “resuelto” casi todo, llegamos de vuelta al aula y comenzamos orando. Escuchamos un fragmento de La Pasión según San Mateo de Juan Sebastián Bach. ¡Magnífico! Silencio y la Palabra.

Esta tarde nos dedicamos a repasar las múltiples propuestas que en torno a identidad, misión y comunidad han presentado comunidades y “pales”. Presenta y coordina la sesión Enric Puiggròs SJ. Tras una presentación de los documentos, nos mandan a leer y a orar sobre los documentos y, posteriormente, trabajo en grupos. Se trata de hacer propuestas para el gobierno de la Provincia, es decir, sugerencias para que el Provincial y su equipo las pongan en marcha. Hemos hablado de planificación y organización, también de los modelos de comunidad (comunidades de hospitalidad y de inserción que convivan con esos otros tipos de comunidad más clásicos). También hablamos de los contextos en que encomendamos misión a los jesuitas. Se habla de las experiencias de misión compartida, que parece clave para quienes trabajan en las instituciones. Todo esto lleva a pensar en la formación de los jesuitas, de la promoción de las vocaciones de hermanos SJ (no sólo sacerdotes) y en la conveniencia de que los superiores locales asuman una importante labor tanto en la misión como en el cuidado de la comunidad y sus personas.

De todo esto, tras el trabajo en grupos, volvemos a conversar en el aula, en el plenario.  Tenemos conciencia de la grandeza de los desafíos y de la necesidad de continuar en este trabajo que implica dedicación y discernimiento. Son muchas las personas que toman la palabra y proponen su reflexión. Ahora se subrayan: 

  • El sentido y la capacidad de colaboración, entre instituciones de la propia Compañía, entre jesuitas y laicos/as, en las estrategias de trabajo en red. También de la importancia del superior local, como referente para la misión y la comunidad, que no pueden ir separadas.
  • La conveniencia de establecer signos claros de la identidad “jesuita” de las obras e instituciones vinculadas a la Orden y que permitan orientar las actuaciones de los equipos directivos.
  • La necesidad de dotar de cohesión el tríptico identidad, comunidad, misión, desde las cuatro palabras que propuso la Congregación General 34: Fe, Justicia, Cultura, Diálogo. En este sentido, importancia también de la presencia en el mundo de la alta educación, de lo intelectual y de cuidar la propia espiritualidad personal y comunitaria.
  • La posibilidad de establecer con cierta celeridad algunos centro estratégicos de nuestra misión.

Todas estas reflexiones realizadas en el aula tienen detrás una reflexión llevada a cabo en casi todas las comunidades y en casi todas las “pales”. Se agradece tanta participación. Más responsables debemos sentirnos.

Acabamos el día celebrando la eucaristía. Preside Abel Toraño. Aquí encontramos su homilía.

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