Publicado: Jueves, 21 Mayo 2015

¿Por qué soy jesuita? ¿Por qué sigo siéndolo?

Testimonio de José Luis Saborido SJ: 

La pequeña historia del niño Samuel es para mí muy entrañable. Porque yo no tuve tiempo de distinguir entre mi infancia y mi encuentro con la realidad de Dios. Nací con ella. Si Jesús dice “No me habéis elegido sino que yo os elegí”, así me ha debido de pasar a mí... Me siento “atado y bien atado” a una experiencia religiosa permanente que no distingo claramente de mi vida misma. Y así desde que nací. ¿Por que soy jesuita? Lo vi claro desde que tenía once años. Experiencias infantiles bien bonitas de amistad y de encuentro con Dios.

Él me regaló también una noche oscura de tres años, nada más empezar de jesuita, y creo que eso me ayudó a crecer porque tuve jesuitas que creyeron en mí o, mejor, creyeron en lo que Dios quería hacer conmigo y con mi vida. Creo que María me ayudó en encontrarme con Jesús. Jesús me ayudó a encontrar a Dios como Padre y ahora es el Padre quien me ayuda a encontrar a Jesús. Tampoco la Compañía me ha abandonado nunca. La Compañía la hacemos siendo “compañeros”, realmente, “amigos en el Señor”, como decimos nosotros. Siendo comunidad, a pesar de nuestra “dispersión” y nuestro individualismo...

He pasado por muchas aventuras: dibujante, cantautor, poeta, pedagogo, filósofo, catequista, revolucionario... De la generación “del 68"... Y enamorado de la vida, no sólo de la mía, sino la de todos. En Sant Cugat descubrí a Teilhard de Chardin y a Marx, y la “teología de la muerte de Dios”... Fueron preciosos años en Barcelona, amando Cataluña y los catalanes. La música me ha llenado muchos años, aunque sólo conseguí grabar un casette de canciones infantiles para catequesis con otro jesuita, Chema Schez. Nieto. La teología de la liberación y la C.G. 32, con aquello de la fe y la justicia, me hicieron sentirme más jesuita aún.

Y el barrio de Pilarica, en Valladolid, merece capítulo aparte... ¡30 años de vida de barrio! Una verdadera familia que me enseñó también a ser jesuita con otros, junto con mis compañeros y con las religiosas Auxiliadoras. Y muchos amigos y amigas para toda la vida. Historias de la transición política, del compromiso y las peleas con la policía de Franco... Y la creación de una auténtica comunidad cristiana con la que aprendí a vivir mi fe unida a la lucha por la libertad y la justicia, que nunca he abandonado. Pilarica me ha enseñado que sólo se es cristiano -y jesuita- si se vive en comunidad y para los “de abajo”, para los pequeños y los débiles, en la cercanía del tú a tú y en la lucha por el cambio de sociedad, buscando “otro mundo posible”. Y eso sueño para la Compañía. Una Compañía “mínima”, como nos gusta decir, capaz de trabajar con otros en igualdad de condiciones, sin necesidad de protagonizarlo todo y aprendiendo de los demás.

Ahora llevo varios años en Madrid, con las revistas Catequética y Homilética, de la Editorial Sal Terrae. Y en la CONFER como responsable de Justicia, Paz e Integridad de la Creación., viviendo una preciosa experiencia intercongregacional de revitalización de la Vida Religiosa buscando siempre nuevos caminos, pero siempre desde abajo, desde lo pequeño, como Jesús, el de Nazaret.  

(Fuente: www.serjesuita.es

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