Publicado: Viernes, 05 Junio 2015

Testimonio de Ángel Bénitez-Donoso SJ, desde el Líbano

Hace ya unos años, al hacer limpieza en mi cuarto descubrí un cajón repleto de abrazos y caricias que durante años había guardado para mí; lleno del perdón que no me había atrevido a pedir, del consuelo que no supe ofrecer. Intenté recuperar aquellos instantes pero se me escurrían entre los dedos para deshacerse y no volver más. Fue entonces cuando comprendí que un abrazo, un gracias, un perdón, una caricia, una sonrisa,... si no se entregan, si no se dan a los demás, no valen nada. Fue entonces cuando descubrí que una vida solo es VIDA en abundancia cuando se entrega, que mi vida solo es VIDA verdadera cuando la entrego en todo y a todos. 

Así fue como en el 2010 entré en la Compañía de Jesús. Tras dos años de noviciado en San Sebastián y otros dos de estudio de filosofía en Salamanca fui destinado a Beirut (Líbano) donde continúo con mi formación como jesuita. Aquí trabajó como director de una escuela para niños sirios e iraquíes que se han refugiado en el Líbano debido a la guerra en sus países, desde aquí me toca acompañar y servir a los despojados de nuestro mundo.

¿Y en el futuro? No preocupa dónde estaré o qué haré dentro de unos años porque la aventura del seguimiento del Señor se vive día a día, abrazo a abrazo, caricia a caricia, partido a partido. No importa tanto el dónde o el qué sino el cómo: amando a todos, sirviendo en todo. Con la mirada puesta en aquel que me llama, en aquel que me envía, en aquel que me sostiene, en aquel que es vida y vida en abundancia.

#‎Testimoniosenladiaspora‬ de Ángel Benítez-Donoso desde Libano (Fuente: Vocaciones Jesuitas).(En la foto: Angel es el segundo por la derecha). 

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