Homenaje a Alberto Pérez Pastor SJ, “Perico”
El sábado 13 de junio, con ocasión (o quizá con la excusa) de la salida finalista del Grupo Quetzal a Litago, fueron varios los grupos y personas que quisieron rendir un pequeño homenaje a una persona bien especial para el propio Quetzal, ¿Qué Tal?, Grupo Lasa, el Colegio de Jesuitas, la Javierada en Tudela, el mundo de la inclusión…: sí, sí… ¡es Perico! Estas líneas no son un mero recuerdo emocionado de lo vivido en Litago, ni la admiración por una gesta épica. Son, sin más, un reconocimiento agradecido de lo mucho hecho por Perico a partir de una de sus máximas: servicio a los demás con alegría.
El día, que contó con la presencia de un buen número de familiares de Perico y antiguos monitores del Grupo Scout Inurri de Durango, comenzó en el propio Litago con la inauguración de la “Ruta de Perico”, un camino balizado de 5,5 kilómetros que parte del albergue “El Paso” (propiedad del Colegio de Jesuitas) y finaliza en la llamada “Fuente del espino”. Una vez realizada la ruta, celebramos juntos la eucaristía, la gran acción de gracias de los creyentes en Jesús de Nazaret. En ella se compartió la palabra y el agradecimiento de muchos que querían reconocer también en ese espacio litúrgico la labor de Perico para con todos y, de manera especial, con los más necesitados. Tras la comida de hermandad al aire libre (algo más de trescientas personas), se procedió a plantar un espino blanco, recuerdo de Belabarce (lugar de celebración de campamentos de verano por parte del Grupo Quetzal). La jornada, antes de que una gran tormenta se ocupara de dar por acabada la fiesta, finalizó descubriendo una pequeña placa para recordar que “la finca” de Litago, un erial entonces y un vergel ahora, comenzó a tomar forma en el año 1999 de la mano de Perico.
Acabamos. Como bien se recordó en la eucaristía, sabemos que a Perico le queda todavía “mucha guerra que dar”, muchas historias que contar, muchas estufas que preparar y leña que cortar y repartir, muchos bocatas solidarios que hacer a cualquier hora, algunas montañas que subir, abundantes canciones por cantar y bailar, un buen número de esperas a las que dar lugar, muchos juegos que hacer, unos cuentos cabezudos, gigantes y “toricos” que dirigir por calles y campas pero, sobre todo, mucha alegría y sonrisas que contagiar. ¡Buen camino, Perico!
“Ruta de Perico” balizada desde el Albergue “El Paso” (Litago) hasta la Fuente del Espino
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