Publicado: Miércoles, 24 Junio 2015

Jerez: Entrega a la diócesis de la parroquia Madre de Dios

Desde Jerez nos llega la siguiente crónica de Fernando Marrero SJ, del acto del pasado 21 de junio de 2015 de Entrega a la diócesis de la Parroquia Madre de Dios, que dirigía la Compañía: 

Larga historia en pocas líneas:

La Compañía de Jesús comienza su trabajo pastoral en Jerez con la fundación de un centro educativo y una Comunidad de jesuitas en 1573. Y así continúa hasta la supresión en 1773, época en la que disponía de una Iglesia con diversas actividades pastorales y un colegio.

Restaurada la compañía en 1814, los jesuitas no vuelven a Jerez hasta 1884. Se renueva la pastoral en la Iglesia recuperada, sin el colegio, pero sí con pequeñas escuelas en barrios marginales.

Tras el concilio Vaticano II y la opción por una pastoral más inserta en las que llamamos ahora “fronteras”, un grupo de jesuitas comienzan a vivir en el barrio de Puerta del Sol y estancia Barrera.

El Sr. Cardenal D. José María Bueno Monreal erige en esa zona la parroquia de Madre de Dios, en la década de los años 60 y encarga a la Compañía de Jesús su gestión.

En 1973 se terminó la construcción del actual templo y la casa para la comunidad. En ella  han vivido hasta el 21 de junio de 2014, que se suprimió la Comunidad Jesuita Madre de Dios. Dos de sus miembros, Marcelino Sánchez (Párroco) y Javier Rodríguez de la Borbolla fueron destinados a la Comunidad de San Luis Gonzaga en El Puerto de Santa María y, desde allí,  han seguido atendiendo la parroquia hasta este 21 de junio, día de San Luis Gonzaga, en el que se ha hecho entrega a la diócesis.

Acto de entrega de la Parroquia:

                        Se celebró una Eucaristía presidida por el Sr. Obispo de Jerez, D. José Mazuelo y en la que concelebraron el P. Provincial, el Rector del Seminario, el nuevo Párroco y los jesuitas Marcelino Sánchez, Javier Rodríguez de la Borbolla, Antonio Olmo y Fernando Marrero.                            El Sr. Obispo dio las gracias a la Compañía por sus años de trabajo y su generosidad en todo lo que donaba a la parroquia. Textualmente dijo a los fieles “La Compañía no se lleva nada, todo lo deja para vosotros”. El P. Provincial animó a los presentes, que llenaban la iglesia, a seguir colaborando, como siempre, con el nuevo Párroco. Marcelino se despidió y, en términos taurinos ”puso al público de pie”. Se hizo la ceremonia de nombramiento del nuevo Párroco.

Impresión final:

                        Creo que el momento vivido, además de su trasfondo emotivo, tuvo una constatación fundamental. La Compañía de Jesús, en los miembros que han vivido todos los años el día a día de la parroquia, deja una actividades llenas de vida, en marcha unas, a través de los años, y otras nacientes y jóvenes: CVX, Entreculturas, Scouts, Carismáticos, Hermandades…

              

              

 

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