Publicado: Jueves, 20 Agosto 2015

La misma vocación

Testimonio de Manuel Revuelta SJ para www.serjesuita.es

¿Qué puedo decir yo a un joven sobre mi vocación de jesuita, cuando estoy rozando los ochenta años? Entré en el noviciado en 1953. Aquel año entraron 243 novicios en las siete provincias de la Compañía en España. Todavía se decía la misa en latín y las mujeres entraban en la iglesia con velo. Los jesuitas vestíamos sotana y fajín, con el manteo y la teja al salir de casa. No podíamos imaginarnos que doce años más tarde, en 1965, la Iglesia y la Compañía habían de experimentar grandes cambios.

El Concilio Vaticano II y la Congregación General 31 con el generalato del P. Arrupe parecían marcar un antes y un después en muchos aspectos de la vida eclesiástica.

Y sin embargo, en la respuesta a la vocación religiosa no hubo diferencias. La invitación de Jesús a seguirle, dejándolo todo, ha encontrado la misma respuesta generosa desde los apóstoles hasta hoy. San Ignacio nos enseñó a escuchar la llamada del rey eterno, liberal y humano, que invita a “venir conmigo y trabajar conmigo”, nos animó a imitarle en humildad y pobreza, a ofrecerle “todo mi haber y mi poseer”, a trabajar en la compañía de “amigos en el Señor”, “para mayor servicio de Dios y ayuda de las ánimas”. Estas ideas matrices de los Ejercicios Espirituales contienen la esencia de la vocación del jesuita. Pueden variar los tiempos y las circunstancias personales. Pero la llamada es la misma; y es la misma la respuesta.

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