Publicado: Lunes, 28 Septiembre 2015

Carta de Joan Morera SJ desde Tanzania

Compartimos esta carta de Joan Morera SJ, que se encuentra en Dar es Salaam (Tanzania) realitzando el magisterio.

Mabibo, 16 de septiembre de 2015

Queridos amigos y amigas,

¡¡Saludos desde este rincón de mundo, espero que hayáis podido pasar un verano fantástico!!

En «Mabibo Loyola» (así llaman a esta parte del barrio) el clima empieza a ser ligeramente más caluroso y con más mosquitos; a finales de este mes esperamos lluvias torrenciales hasta fin de año, el fenómeno que se conoce como «El Niño». Pero de momento estamos tranquilos, en una especie de «pausa escolar» de semana y media, que rebaja el ritmo (¡siempre conviene!).

A pesar de todo, mi labor continúa intensa en la escuela. Debido a que el técnico informático de todo el centro se marchó el mismo viernes que yo les visitaba por primera vez (encontró un trabajo que lo promocionaba), me pidieron urgentemente hacerme cargo de todo el sistema, junto a otro asistente en período de pruebas. Debido a la falta de información y a no hacer una transición adecuada (no había forma de reunirnos con él), hemos estado dos semanas complemamente perdidos probando cables, sobrepasados por peticiones de departamentos, reparaciones, un zoo entero de virus en los «pen drives», 5 servidores estropeados debido a subidas de tensión... y por postre solo tenemos electricidad día sí, día no, porque hace tres semanas que el gobierno está haciendo obras en algún lugar del barrio, y tienen que repartir los recursos limitados entre mucha demanda de consumo. Sin embargo, a estas alturas hemos avanzado mucho: estamos aprovechando la pausa escolar para remodelar la red, protegerla mejor, pedir material... Un proyecto por el que estoy luchando es el de ofrecer Internet a los estudiantes. Antiguamente lo habían probado, pero debido a la baja protección y a consumo de pornografía lo cortaron. Aplicando todos los conocimientos de hacking que puedo para proteger el sistema (¡los estudiantes son muy astutos, aunque no lo parezca!), me gustaría ofrecer un futuro a estos jóvenes, para que no tengan que caer irremediablemente en el abismo digital que separa a ricos y pobres en nuestro mundo. Aquí, la formación es vida, e Internet es una de sus ventanas. También en esto es necesario educar.

Pero no os penséis que estaré los dos años enteros de cara a las máquinas. La previsión es que una vez que alguno de los candidatos que me asisten pueda liderar bien la parte técnica, acabe literalmente por dejarle las llaves y ponerme a enseñar religión, informática, o a implicarme en grupos de espiritualidad, acompañando a jóvenes... etc. Así lo espero, ¡tiempo al tiempo!

Mientras tanto, he podido presenciar algunos momentos especiales de la vida del instituto. En primer lugar, una jornada de «retiro» para jóvenes de «Form 6» (18-19 años aproximadamente). Era un grupo heterogéneo de cristianos de distintas confesiones, musulmanes o jóvenes de otras religiones. Ciertamente los padres se comprometen a aceptar el contrato escolar confesional católico, però por sensibilidad los retiros están más centrados en Dios y en fortalecer la interioridad, con alguna pincelada de Evangelio. Un joven jesuita keniata los inspiró muchísimo en una sesión que les replanteaba el sentido de la vida, del futuro, la ilusión para construir un mundo distinto, para escuchar la «voz del silencio», la voz de Dios, y crear a partir de ella.

Otro momento bello fue justo después de dos días agotadores (para los profesores) entregando notas y acogiendo a cerca de 200 familias cada uno. La fiesta final para quienes habían corrido esta sesión maratoniana (y para otros que nos uníamos a ella) era una larga tarde compartiendo música, bebidas y baile (como véis no se creían que no sé bailar, hasta que se lo tuve que demostrar).

Y nada más, os dejo con una última foto de mis profesores: sí sí, son los pequeñuelos de la calle, cristianos y musulmanes del suburbio, quienes me enseñan sobre la arena de una plaza, pacientemente y con libreta incluída, cada palabra swahili (¡no saben hablar inglés!). Un duro entrenamiento que vale mucho la pena, y en el cual nos reímos mucho (por ahora ellos más que yo). Un abrazo enorme, ¡¡hasta pronto!!

Joan Morera SJ

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