La gracia de acompañar a los ultimos
Con el paso de los años la Compañía va configurando muchos aspectos de la vida de los jesuitas. Nos ayuda a sentirnos en relación de amistad con las personas y con la realidad en su conjunto. Nos permite percibirnos como parte de un cuerpo de compañeros que asumen una misión en común de servicio al mundo en el interior de la Iglesia. Igualmente, va modelando nuestra propia fe, haciéndola más confiada y abierta, cercana a los últimos, sensible a sus sufrimientos y dificultades y comprometida con ellos.
Acompañar y servir a los pobres, estudiar las causas que los conducen a la marginación, defenderlos con gestos o con palabras es una gracia. Por un lado, porque proporciona sentido y plenifica la existencia. Junto a los pobres descubrimos el valor de la vida, se robustece la esperanza, la alegría se simplifica, la sencillez se hace connatural. Por otro lado, se trata de una gracia porque es gratuita, no todos los jesuitas tienen la ocasión de desarrollarse en este campo de nuestra misión. Los que lo hacen, de algún modo necesariamente humilde, lo hacen en nombre de todos.
Hace ya bastante tiempo que el Señor me invitó, por medio de la Compañía a acompañar, servir y defender a los últimos. Esto me llevó a convivir con campesinos pobres y discapacitados, posteriormente también con migrantes. Más adelante supuso colaborar con centros sociales de la Compañía desde una obra como Alboan, que trabaja por la solidaridad entre los pueblos, en el campo del cooperación internacional.
Hace cinco años fui llamado a Roma en el Secretariado para la Justicia Social y la Ecología, una de las oficinas a disposición del P. General en el despliegue de su gobierno. El Secretariado cumple dos funciones. De una parte, mantiene informado al P. General sobre lo que sucede en la Compañía en el campo de la promoción de la justicia y la ecología. De otra, anima a los jesuitas en esta área, estableciendo colaboraciones entre ellos, ofreciendo reflexiones sobre la justicia socio-ambiental y proponiendo modos en que podemos responder a ella. Algunas de estas reflexiones aparecen en la revista online del Secretariado, Promotio Iustitiae, activa desde hace varias décadas.
Esta misión lleva a visitar a muchos compañeros jesuitas en distintas partes del mundo, que trabajan en lugares de pobreza y marginalidad. Conocer cómo vive la gente, apreciar sus dolores y sufrimientos y descubrir su esperanza y solidaridad es una experiencia que siempre cuestiona y aumenta la generosidad.
Desde la última Congregación General estamos desarrollando algunas redes internacionales para abordar algunas problemáticas: migración, ecología, derecho a la educación, gobernanza de recursos minerales. De ellas solemos informar en la página web del Secretariado.
Esta misión te conduce a mirar el mundo desde abajo, desde los sufrimientos de los últimos, soñando con transformar el mundo para que se parezca cada día más al Reino, haciéndolo en “buena Compañía”. Toda una gracia.
Patxi Álvarez de los Mozos SJ
(Fuente: Testimonios en la Diáspora. Web: Ser Jesuita)
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