"La esperanza viene de dentro"
Compartimos una nueva crónica de las experiencias que nuestro compañero Joan Morera SJ nos envía desde Tanzania.
Estimados amigos y amigas,
A mí se me acaban los días en este rincón de Dodoma (a finales de semana vuelvo a Dar es Salaam para reemprender el curso en la escuela), pero aún sigo peleándome cada día con el swahili. Estoy feliz: ahora empiezo a seguir conversaciones enteras, y a interactuar un poco más en ellas. Aunque queda bastante camino, tal vez lo más duro ha pasado.
Esta experiencia me ha hablado mucho del Adviento, y de qué es la esperanza: tal vez algunos de vosotros hayáis aprendido de adultos una lengua no románica, es como entrar en un túnel oscuro y caminar, caminar, caminar sin fin. Las palabras parecen no acabarse nunca y provocan mareo, el universo lingüístico parece infinito, y el túnel sin final. Pero ¡ES FALSO! Las palabras son limitadas, y el tiempo de aprender una lengua también. Pero la sensación es desesperante. Llega un punto en el camino, después de tantas horas, días, semanas, meses andando en el oscuro túnel, que uno desiste y piensa: ¡es IMPOSIBLE que haya un final! En ese momento, la esperanza es lo único que hace salir adelante.
Yo creía que la esperanza venía de la realidad: si el gobierno lo hace bien, hay esperanza; si hay posibilidades que alguien nos ayude, hay esperanza... Pero no, la esperanza viene de dentro. Si no, os lo aseguro, cada día estaría viendo muchos cientos de africanos desesperados: su realidad no habla de ninguna salida, pero los ojos brillan de esperanza. Esto es Navidad. En swahili, el verbo «desistir, abandonar» es kukata tamaa, que significa literalmente «cortar la esperanza»: aún había esperanza, sólo por el hecho de caminar... pero voluntariamente decides «cortarla» en lugar de seguirla. Aprender esta palabra me dio energía para luchar más, y puedo decir que ya veo alguna tenue luz al final del túnel del swahili.
En realidad, os quiero hacer partícipes aunque sea un poco de algunas perlas que uno descubre adentrándose en lenguas tan ancestrales como esta, que fosilizan la sabiduría de muchas generaciones: las raíces de cada palabra se relacionan cambiando una sola letra o dos, tejiendo una red de significados que se complementan y
enriquecen hasta definirse mutuamente. Algunos ejemplos: quien hace un karamu (banquete) es quien invita y es karimu (generoso) (¡sólo hay que pensar en el Dios-generoso con la imagen de un banquete celestial!). Kuongoza (liderar) es kuongeza (añadir) un paso más en el camino. El que si (no) fa (muere) es el que sifa (loa). Toda nafsi (persona) es una nafasi (ocasión, oportunidad) abierta para quien la encuentra. El mzazi (padre o madre) es el mzizi (raíz) de la familia. Ku-unga (Unir) la persona con la vida se hace en el ungo (matriz materna). Kuamkia (Saludar) es kuamka (despertar) para el otro (significado de i)... y así una lista indefinida de relaciones que hacen saborear esta profunda lengua llena de una cultura muy similar a la semítica, en la de Jesús. Siento que estudiar este nuevo universo es, desde la perspectiva de la Navidad, un acto de amor para nacer a esta nueva cultura.
Os podría explicar muchas cosas más: los dos jóvenes que veis en la foto son dos candidatos a jesuita que han tenido la paciencia de enseñarme swahili cada día. A cambio, yo les enseño espiritualidad ignaciana y informática: con más de 20 años como tienen, no habían podido tocar un ordenador en toda su vida.
Navidad ha sido en la parroquia una explosión de alegría, colores, danzas, fiesta... con 4 corales y cientos de niños participando, una experiencia inolvidable. Es evidente que entienden qué significa que Dios se ha hecho uno de ellos. La fe, que normalmente la guardamos en un cajón durante la semana, la viven en el día a día: precisamente el día de los santos inocentes, esperando una visita al hospital, un niño muy pequeño hundido en el pecho de la madre hervía de fiebre. Ella, meciéndose, le repetía con ternura: «Sema, sema na mimi: Bwana Yesui, uniponye!» (Di, di conmigo: Señor Jesús, sáname). Los santos inocentes, que mueren de nuevo por el egoísmo de unos pocos, que no les dejan desarrollarse, tener medicinas o atención necesaria...
Termino, deseando a todos un año 2016 lleno de sentido. No tengamos miedo de arriesgar, jugar la vida que se nos regala, porque como una crisálida en la ventana de casa, sólo confiando llegaremos a encontrar mariposas. Un fuerte abrazo.
Joan Morera
- Inicio
- Noticias
- De cerca
- Vida en Compañía
- Palabras del provincial
- Fallecimientos
- Semblanzas
- Propuestas
- Publicaciones
- Prensa
- Enlaces
- Documentos
- Agenda
- Buscador
- Intranet