Publicado: Domingo, 21 Febrero 2016

Homenaje al P. Albert Dou SJ en el centenario de su nacimiento

La Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales rinde homenaje al P. Albert Dou i Mas de Xexàs (1015-2009), jesuita, matemático e ingeniero.

El homenaje se enmarca en el centenario del nacimiento del P. Dou y tendrá lugar el próximo 24 de febrero en la sede de la Real Academia, en Madrid, donde también se mantendrá expuesta una recopilación de sus libros y artículos hasta el 1 de abril. Participarán en el evento el profesor de la Universidad Complutense de Madrid Jesús Ildefonso Díaz, que hablará sobre el P. Dou como matemático, ingeniero y académico, y el jesuita Manuel García Doncel, profesor de la Universidad Autónoma de Barcelona que abordará su aportación como historiador, humanista y religioso.

Ilustre matemático

Nacido en Olot el 21 de diciembre de 1915, el P. Albert Dou fue un ilustre matemático e ingeniero. Con 16 años se trasladó a Madrid para estudiar en la Escuela de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos, en la que le ofrecerán unos años después una cátedra de Matemáticas.

Catedrático también de la Universidad Complutense de Madrid, ha sido un referente en el estudio y la investigación de la matemática, colaborando con diversos centros de distintos países y junto a los mejores expertos en su campo. Fue también rector de Deusto, rector académico de ICAI e ICADE, y participó en la constitución de la Universidad Pontificia de Comillas. Ocupó la presidencia de la Real Sociedad Matemática Española y recibió numerosos reconocimientos como la Gran Cruz de la Orden de Alfonso X el Sabio, la medalla de oro del Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos, y los doctorados honoris causa por las universidades Pontificia de Comillas y de Málaga.

Impulsó la labor de los jesuitas en el ámbito científico y universitario

A los 27 años ingresó en el noviciado de la Compañía de Jesús en Veruela y fue ordnado sacerdote en 1954. Además de su dedicación a la matemática, el P. Dou se acercó también a otros saberes como la filosofía, la antropología y la teología. Reflexionó también sobre la relación entre la fe y la ciencia, impulsando la misión de los jesuitas en el ámbito científico y universitario. Supo armonizar los progresos de la ciencia con su fe y su condición de religioso y sacerdote, de un modo que él mismo definía: “El profesor que da apasionadamente un curso universitario, quiéralo o no, sea consciente de ello o no, imparte también una visión del cosmos y de la vida. Personalmente, para mí, después de vivir un tiempo en una especie de esquizofrenia entre los valores religiosos y los matemáticos, llegué a la conclusión de que convergían en un único humanismo. Lo he resumido en una frase: del púlpito a la tarima no hay solución de continuidad”.

Después de su jubilación, en 1984, regresa a su Cataluña natal y sigue activo durante quince años como profesor emérito en la Universidad Autónoma de Barcelona y dedicándose a la pastoral universitaria en Girona. Murió a los 93 años en Sant Cugat del Vallès.

La invitación al acto en la Real Academia se puede descargar aquí.

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