Publicado: Miércoles, 25 Mayo 2016

Hermano Pepe Díaz Sj, "Sesenta años de servicio como hermano jesuita y con la misma ilusión que ayer"

Entrevista al hermano Pepe Díaz, Oficial Mayor y Ministro en la comunidad jesuita del Colegio San José de Villafranca de los Barros. 

- La vocación desde su experiencia personal.

Empecé a experimentar la necesidad de oración en contacto con Jesús. Nació aquí en el Colegio mi experiencia de vocación, hablando mucho con los jesuitas fui viendo la posibilidad de ser hermano, lo tuve claro desde siempre. Nunca pensé en ser sacerdote, tenía una vocación de servicio y me formé en esa línea, por eso siempre ese constante aprendizaje en mi vida. Siempre he deseado hacer las cosas lo mejor posible, sin desánimos y con generosidad, con alegría y cercanía a la gente que me rodea.

- ¿Qué encargos ha recibido de la Compañía de Jesús hasta el momento?

Primero fui a Aranjuez, donde estaba el noviciado, dos años. Después dos años más formándonos para un oficio concreto, entonces aprendí maestría en las escuelas de Aranjuez, y luego me destinaron a la enfermería y me formé en Madrid en una Escuela para misioneros. Mi primer destino como enfermero fue Ciudad Real, donde estuve unos meses trabajando en el internado, que también era pre-noviciado. Posteriormente al Colegio del Recuerdo, ocho años, de enfermero de los alumnos y de la comunidad. Al mismo tiempo por las noches estudié el Bachillerato en el Recuerdo. Mi siguiente destino fue a Alberto Aguilera (ICAI-ICADE), primero de enfermero de la Comunidad y la universidad, durante poco tiempo, porque enseguida me encargaron de los laboratorios de las Escuelas técnicas de ICAI. Los primeros años  estudié además Mandos intermedios y Dirección y Administración de empresas por las noches. En ese periodo, fui a Salamanca a hacer la Tercera Probación, para terminar la formación jesuita y hacer los últimos votos.

Regresé a Madrid, la etapa más larga de mi trayectoria, veintiséis años. Organizamos el Departamento de Reprografía y Documentación coincidiendo con los años de más expansión en ICAI ICADE, época de mucho trabajo porque además fui ministro de la comunidad, fue una experiencia buena.  Fueron unos años frenéticos y de mucha actividad. Estaba cansado y me propusieron un cambio de destino para el que tuve que prepararme y me ofrecieron un año sabático. En ese tiempo tuve oportunidad de estudiar asignaturas de Teología en Cantoblanco, participar en un curso de tres meses de estancia en Jerusalén para jesuitas en mi misma  situación, una experiencia maravillosa. Finalmente estuve en Perú en varios colegios de la Compañía. Fue un año muy enriquecedor a pesar del desgarro de dejar la tarea anterior. En septiembre de 1996 me destinaron a la Casa de Provinciales en Moncloa, como ministro y encargado de mantenimiento, hasta que me ofrecieron venir a Villafranca, donde estoy desde 1999, muy feliz en mi tarea diaria de oficial mayor y ministro de la comunidad.

- En nuestra sociedad actual, ¿qué atractivo puede ofrecer la Compañía de Jesús a los jóvenes?

Hoy los valores “para siempre” han perdido el encanto y es difícil contestar a esa pregunta. Las cosas son más pasajeras y esa impronta social se refleja en las vocaciones, es complicado presentar la institución, primero por la edad media de los jesuitas y también por la escasez de efectivos. Dar el paso es complicado. La falta de vocaciones es ley de vida por la sociedad actual pero no tenemos que echarnos la culpa, esto es un don de Dios y Él proveerá, nos da fuerzas para seguir y lo que hacemos lo hacemos  con ganas. La vida jesuita tiene un encanto especial, pero también sus dificultades porque son muchos años de formación, pero ahí estamos y muy felices, esto la gente lo ve y merece la pena.

Lo importante es seguir la llamada de Dios, después ponerse en sus manos y adelante. Yo llevo 60 años de jesuita, sigo con la misma ilusión que ayer: ayudar a los demás en mi tarea diaria.

(Fuente: Gabinete de Comunicación Colegio Villafranca de los Barros). 

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