Publicado: Miércoles, 31 Agosto 2016

Un proyecto de esperanza en Mabibo

A finales de agosto hemos recibido esta nueva carta de nuestro compañero Joan Morera SJ que se encuentra en Mabibo (Tanzania). En ella nos cuenta la experiencia de un sueño y un proyecto de esperanza. 

Estimados amigos y amigas,

Hoy me gustaría compartir esperanza. Es una perla cara de encontrar, preciada y con un potencial ilimitado cuando alguien la cultiva en casa. Me gustaría no hablar de mí, ni siquiera de Loyola High School.

Aquí en Mabibo, hace un puñado de años, una mujer llamada Sweetie tuvo un sueño. Cada día veía por los senderos laberínticos del suburbio niños pequeños rondando por aquí y por allá, y la respuesta de los padres siempre era la misma: no tenemos dinero para llevarlos a una guardería.

Así nació una idea, que Sweetie puso en práctica con su familia y un minúsculo terreno de alquiler: construir un espacio donde poder empezar a educarlos, en inglés y en swahili, para que la pobreza no les haga perder el tren. El proyecto era de subsistencia: han llegado a tener hasta 100 niños y niñas, pero muchos no podían pagar ninguna mensualidad, solo una pequeña colaboración de menos de medio euro que llevan, aún ahora, diariamente, para que el pequeño pueda comer, incapaces de ahorrar cantidades mayores a final de mes.

Hace un par de meses, llegaron tres jóvenes voluntarios españoles, María, Jon y Imanol. Ellos también tuvieron un sueño. El sueño de Sweetie, debido a la situación del suburbio, tenía serios problemas de subsistencia: mantener unos 60-70 pequeños en condiciones precarias y reducidas era una necesidad que clamaba al cielo.

Ellos soñaron más allá: «Nosotros no tenemos dinero, pero tenemos otras riquezas para ayudar. Tenemos ideas, estudios, amigos... ». Así comenzó un proyecto de esperanza para aquel rincón de Mabibo: construir una guardería más sólida y grande, de doble planta, y especialmente autosostenible, para asegurar que más allá de la actual miseria haya futuro para estos pequeños «hombres» y «mujeres» llenos de sueños, ahora todavía de 2 a 7 años: profesores, embajadoras, empresarios, ingenieros, pilotos, científicos... Los mismos padres que no han podido recibir educación podrán así luchar para que la siguiente generación no repita la misma historia.

María, Jon e Imanol han creado una plataforma online para recaudar fondos y dar a conocer el sueño de Sweetie. Hasta ahora la recaudación ha permitido comprar un terreno, que han limpiado manualmente los mismos padres de los niños. La siguiente etapa queda en el aire: la construcción del edificio, así como la habilitación de un huerto para cultivar alimentos para los niños.

Normalmente procuro compartir lo que late en este rincón del mundo. Sé que desde lejos puede pareceros imposible interactuar con realidades difíciles desde tantos kilómetros. Por eso los que estamos aquí queremos abrir canales para que también podáis participar. Nosotros somos muy pequeños en Mabibo. Pero la red de todos vosotros es muy grande. He participado desde el principio y doy fe de que este proyecto merece la pena y está bien supervisado. Sea con 5 € para adquirir un dibujo de alguno de esos pequeños juguetones, sea con aportaciones más grandes como el depósito de agua o paquetes de ladrillos, en la medida de vuestras posibilidades podréis participar de este sueño de Sweetie, un sueño de tantos. 

Estos días, cuando algunos chubascos esporádicos nos han visitado, nos acompaña una imagen frecuente: niños corriendo por los caminos con cubos, recogiendo agua en tantos charcos como pueden, para llevar a casa. Los mismos niños con los que sueña Sweetie, ahora recogen del cielo. Hasta que un día, ya mayores, puedan ellos mismos decir a alguien en Mabibo: «Yo también tengo un sueño»

Joan Morera SJ

Mabibo, 25 de agosto de 2016

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