Publicado: Martes, 08 Noviembre 2016

Desde el Filosofado de San Saba

El 6 de septiembre de 2015, un día después de hacer los votos, aterrizábamos en la comunidad de San Saba Luis Clemente, Luis Delgado y yo. Unos meses antes, la Provincia había decidido que, al terminar el noviciado, algunos de nosotros continuaríamos la formación estudiando filosofía en la Universidad Gregoriana de Roma. Diego Alonso-Lasheras SJ dejó también la comunidad del Gesú para ayudarnos, junto al resto de formadores, a hacer esta transición. Pasábamos a formar parte de una comunidad en la que íbamos a compartir vida con los compañeros que terminan su noviciado en Génova (Italia). Un grupo de jesuitas malteses, rumanos, italianos y españoles nos juntábamos para poner en marcha algo nuevo. 

Nuestra vida aquí está muy centrada en el estudio. La filosofía ayuda a entender mejor el mundo de hoy, pone a prueba y también le da una enorme base humana a la propia vocación. Además, el hecho de estudiarla en una universidad como la Gregoriana abre una ventana grande a la Iglesia universal. Compartimos aula y trabajo con personas –religiosas y laicas- de todo el mundo. Es una experiencia muy rica en ese sentido y estamos muy agradecidos de poder vivirla. 

Pero no todo es estudio. Dedicamos también tiempo a labores apostólicas que permiten encarnar lo que estudiamos y rezamos. Refugiados, scouts, catequesis a niños, grupos de jóvenes, inmigrantes… intentamos repartir nuestro servicio entre diversas realidades de la ciudad. En el mismo recinto de la parroquia, el Centro Astalli de Roma tiene un dormitorio donde acoge más de una veintena de refugiados. Para nosotros es una alegría y un regalo tenerlos cerca. 

A inicios de septiembre cuatro compañeros más de la Provincia de España se incorporaron a la comunidad: Luis Ortuño, José Luis Olea, Nacho Narváez y Rodrigo Sanz. Y apenas dos semanas más tarde se nos unían otros cuatro, provenientes de Génova. El resultado es una nueva foto de comunidad, pero el deseo que la anima es el mismo que el de la anterior: seguir caminando juntos, profundizando en esta llamada que Jesús ha hecho a cada uno, descubriendo cada día parte de ese sueño que Dios tiene para nosotros. 

Carlos Maza SJ

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