Publicado: Lunes, 02 Enero 2017

El misionero Juan Andrés Vela desde Tokio

Fuente: OMPRESS-TOKIO (19-12-16) El misionero de Salamanca, Juan Andrés Vela SJ, escribe desde su misión en Tokio felicitando la Navidad y compartiendo la riqueza de vivir la misión.

“El día de mi cumpleaños, el 22 de noviembre, me levanté como de costumbre a las 6 de la mañana. Nada más sentarme en la cama, todo se movió a mi alrededor y las paredes crujieron un poco. Terremoto fuerte en Tokio. Ya estoy acostumbrado. Enseguida misa con mi comunidad. Somos 16 y más de la mitad, jóvenes jesuitas estudiando en la Universidad Teología y Filosofía. Somos de 10 nacionalidades distintas. Desayuno juntos y conversación en japonés o inglés con los que aún estudian la lengua japonesa. Ese día yo estuve conversando con un compañero sacerdote jesuita coreano, sobre Corea y la corrupción política a altos niveles, la peligrosa situación en Corea del Norte. Mientras tanto a esa hora la TV anunciaba el fuerte terremoto también en Fukushima pero sin peligro en las plantas nucleares y sin tsunami. Nuestra conversación cambió a la situación de la Iglesia perseguida en China y Vietnam, de lo que nosotros somos directamente testigos.

A las 8:30 cogiendo el tren para ir a la Universidad y al centro social donde trabajo. En el tren prácticamente aplastados unos con otros por más de media hora. ¡En invierno no hay necesidad de calefacción!

Al llegar al centro social donde trabajo con otros 3 seglares abro el ordenador para enterarme cómo anda el mundo: Zenit, la página del Vaticano y algún periódico español, como ABC y El País, son mis favoritas. Enseguida llega un joven voluntario, Murayama, para ayudar en los trámites de una ONG para Vietnam, donde llevamos 26 años con programas y unos 10 proyectos – con comunidades necesitadas, pueblos indígenas, rehabilitación de jóvenes con SIDA, etc. Teléfonos de algunas personas con problemas familiares, visados expirados, consultas legales… Alguna noticia buena, como el caso que conseguimos ganar en el juzgado de una madre mexicana joven con un bebé, que lo ‘secuestró’ su esposo japonés y se lo llevó fuera de Japón, durante el juicio, a Estados Unidos. Conseguimos interesar al FBI que supo donde residía el bebé con el japonés y le quitó el bebé en el aeropuerto de Los Ángeles cuando trataba de escapar de Estados Unidos. Caso digno de película…

Antes del mediodía a la Universidad Sophia y a las 2:00 a los suburbios de Tokio, una zona llamada Adachi-Ku. Allí me esperaban un matrimonio amigo, los Iida, que llevan una tienda de sushi, pero la han tenido que cerrar porque los dos tienen cáncer avanzado. Comimos algo juntos en una Cafetería conversando sobre su situación. De allí, cojo de nuevo el tren a un lugar cercano, donde llevo 8 años trabajando en un centro que aquí llamamos Academia Internacional y donde ofrecemos facilidades a niños y adultos de trabajadores con nacionalidad extranjera. Los 4 staff miembros nos reunimos todos los martes para sesiones de planeamiento y análisis de las actividades de la Academia. El Sistema que llevamos es, hay 4 Congregaciones religiosas trabajando juntas, una de ellas los Jesuitas, que contribuyen financieramente a las necesidades de la Academia. Estamos abiertos diariamente, 5 días a la semana. Alquilamos una casa y tenemos gastos de personal, etc. y aunque está basada en profesores voluntarios, nosotros proveemos el coste de transporte que es muy caro en Tokio. Ese día llegó una buena noticia: El próximo domingo va haber bazares en 2 Iglesias y han prometido dar una parte de las ganancias a la Academia. Yo estoy con la responsabilidad de encontrar donaciones y eso me trajo un poco de respiro.

La vuelta a casa por la tarde a la comunidad donde vivo, me lleva más de una hora de tren. Un poco cansado, oración vespertina juntos y cena. En la despedida al Señor en la Capilla, repasé con Él el día de mi cumpleaños, me acordé de vosotros con vuestra delicada felicitación, mis encuentros con otras persona ese día, un señor a quien voy a bautizar el día de Navidad, que tenía que haber venido hoy para seguir su preparación antes del bautismo, pero por causa de su enfermedad no pudo venir.

Este es uno de los días de un misionero aquí en Tokio, Japón. Hay días similares y hay otros bastante distintos. Perdonad, si no podéis entender algunas cosas. ¡Tratad de usar la imaginación!

¡Feliz Navidad 2016! Pedid al Señor por mí. Yo también lo hago por vosotros. En nombre de otros misioneros os agradezco vuestra generosidad”.

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