Publicado: Jueves, 20 Julio 2017

Crónicas desde el otro lado, de Joan Morera SJ

Compartimos el testimonio de nuestro compañero Joan Morera SJ, que nos escribe de vuelta a la Provincia de España, después de su estancia en Tanzania. 

Han pasado muchos soles y muchas lunas desde la última circular en el continente africano. Algunos me habéis pedido volver a escribir. Esta circular no será exclusivamente de relatos de allí, ni tampoco solo de los aquí: África deja huella, y quien vuelve nunca será el mismo, siempre es un poco de cada lado. Ellos se hacen muy reales en mi corazón, sus peripecias me importan. Por eso, estas líneas servirán para conectar a los dos mundos: primero ofreceré alguna perla descubierta desde aquí, y luego os pediré una colaboración en red para allí.

La experiencia de enfermedad te hace cambiar por dentro

Los meses aquí han estado cargados de visitas y hospitales. Como sabéis me lesioné los tobillos en Dar, pero parecía haber algo más. Resumiendo me han diagnosticado un síndrome genético y crónico con el cual parece que tendré de aprender a vivir, y que me cambia la vida. Esto es solo el contexto de lo que os quiero contar. La experiencia de enfermedad, de fragilidad y —en el caso de mis compañeros de enfermería— de probable proximidad a la muerte, te hace cambiar por dentro.

Me inspiraba esta puesta de sol detrás de Montserrat, que veíamos por la ventana. La energía se vuelve tenue. Y lo que parecía fácil es ahora un sueño. Uno se siente impotente, frustrado, algunos de los que lo leéis sé que vivís con una enfermedad permanente... y al final llega la pregunta: ¿qué sentido tiene? Apenas empiezo un viaje para adentrarme en ello. Puedo deciros, sin embargo, que es de bajada a las profundidades: como decía Hélder Câmara "debes liberarte sobre todo del exceso de poseer, que tanto te llena de pies a cabeza". A veces, quien está enfermo no tiene ganas de nada: prueba amargura, soledad, dolor físico... pero así se va cavando un pozo donde encuentra AGUA VIVA. Quiero decir que estoy seguro de una cosa: el frágil tiene la misión de ser un oasis para abrevar a los demás. Si no, cuando os sintáis mal, id a visitar enfermos y lo descubriréis.

Vivo esta enfermedad como una oportunidad para estar en comunión con la mayoría sufriente de la humanidad, para ponerme a peregrinar en esta investigación: no se puede buscar a Dios en el sufrimiento desde un despacho, sin sufrirlo. Siempre he querido buscarlo entre los últimos, porque siempre se me ha hecho ahí más incandescente y ahora, a ras del suelo, tendré igualmente la misma ocasión.

Una guardería en Mabibo

La segunda parte viene de Mabibo, aquella tierra a la vez tan lejana y tan próxima. En agosto pasado dediqué una página entera a fotos de la guardería de Sweetie. Entre todos procurábamos construir para los niños de la zona un nuevo centro, sustituyendo las precarias condiciones del lugar donde habitaban. Este sueño, gracias a aportaciones y esfuerzo de muchos, se ha ido haciendo realidad. Ahora han terminado la obra, han colocado puertas y ventanas, y tienen ya muchas ganas de empezar.

Albert, un amigo de confianza que coordina y supervisa el progreso, nos explicó que no disponen de mesas ni sillas, pero que empezarán sentados sobre alfombras como hacían hasta ahora, para ir ahorrando. A pesar de ello, les quedan tres elementos mínimos a hacer frente: el tanque de agua de 1000L para disponer de agua potable para los niños (unos 666 €), la instalación eléctrica (unos 274 €) y una pequeña cocina de gas con la que puedan cocinar algo para darles a mediodía (unos 118 €). Siento también como misión dar oportunidades a quienes deseáis aportar un granito concreto por un mundo más justo. Albert es profesor de contabilidad en la escuela y nos registra con fiabilidad todos los recibos. No me hacéis ningún favor a mí. Como siempre, Dios es vuestra recompensa. Podéis colaborar a través de la cuenta de Entreculturas destinada a canalizar las donaciones para Mabibo, siguiendo las indicaciones que encontraréis en este documento

Y acabo con un proverbio de Kenia, donde estuve en diciembre: "Toda cuerda tiene dos extremos". Que nuestros puentes con estos amigos tanzanos no se hagan solo con dinero, sino con cultura, con interés por conocerles, con un trocito de corazón. Una cuerda de ida y vuelta, dos extremos. Re-cuerdo significa pasar otra vez por el corazón.

Joan Morera SJ

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